miércoles, 1 de abril de 2020

Somos la Peste

Los autores de comic, de lo que viene a ser el Teletrabajo, sabemos un huevo y medio. Además, la mayoría de nosotros, aunque podamos ser buena gente, tambien somos unos antisociales de cuidado. Yo, la verdad, cada vez he sido más de atrincherarme en casita con una buena lectura, una peli o un juego. De hecho, ultimamente me había puesto a hacer ejercicio porque ya me acerco a la edad del anuncio de Actimel, y justo me ha pillado el cierre y la prohibición de coger la bici. 

Llevamos ya 2 semanas y pico de combatir al bicho quedándonos heróicamente en casa. El gobierno, a estas alturas, todavía está acabando de cerrar el pais a cal y canto, y muchos otros paises apenas acaban de empezar a tomar medidas de cuarentena. ¿Se ha reaccionado tarde? por supuesto ¿Se podía haber hecho antes? La respuesta corta es NO, la respuesta un poco más desarrollada es NO, porque un virus tan agresivo, y tan contagioso, que es contagioso antes siquiera de dar síntomas, que cuando los da se puede confundir con una gripe común, y que al que tiene las defensas bajas lo liquida en una semana, lo detectas cuando empieza a cascar peña, desgraciadamente, esto es así, y NO, tambien porque no hay cojones de pedirle a esta compleja sociedad de consumo hiperconectada e hiperglobalizada que pare su actividad, cuando el sistema capitalista nunca contempla bajar el pié del acelerador.. De hecho, lo está haciendo a regañadientes, bufandonos a todos, y amenazando con despidos masivos y que se viene una recesión de tres pares. (la única parte de su discurso con la que estoy de acuerdo) Y un pais como el nuestro, que vive del turismo y está volcado en el sector servicios (porque eso del desarrollo y el I+D, si acaso, ya para otro dia, que el ladrillo da mucha pasta) ya está viendo esos despidos masivos, que el gobierno ha llegado muy tarde para evitar. 

Mucha gente encerrada en casa, asustada, cabreada y que busca culpables. Pero me temo que no es tan sencillo. Aquí no hay uno solo. Como ya he dicho, parar una economía de mercado es como la escena del Tobey Maguire en Spider-Man 2 parando aquel tren. E igual que en aquella, lo que va a quedar del tren va a estar para tirarlo y hacer otro. 

Esta crisis está golpeando duro, y es algo que no habíamos vivido ninguno. Probablemente no se ha visto nada igual desde las grandes epidemias del pasado. La diferencia es que ahora, supuestamente, contamos con más higiene y más medios. La coincidencia, sin embargo, es que la gente sigue siendo igual de mezquina. Y esto es algo que llevamos dentro, está asociada a los miedos atávicos que gobiernan nuestros patrones de conducta. 

Se ha visto en las recciones a todo esto desde el principio. Cuando las autoridades locales chinas vieron lo que les venía encima, lo ocultaron cuanto pudieron hasta que les estalló en las narices y alcanzó todo el pais y parte del extranjero. Cuando en occidente vimos la que les había caido, nos distanciamos del problema, lo achacamos a los clichés que tenemos sobre China, y les cargamos toda la responsabilidad. Cuando la plaga alcanzó más y más paises y se manifestó aquí, tambien muchos paises negaron la mayor (algunos aún siguen negandola) Parar la actividad no era una opción, y llegamos a oir a más de un dirigente afirmar que si aquello (como entonces pensábamos) era como una mala gripe, mejor dejar que pasara, que enfermara quien tuviera que enfermar, y así todos nos inmunizaríamos. Pero no es tan simple. Nunca es tan simple. 

Pero durante unos meses, los gobiernos se limitaron a ganar tiempo y cruzar los dedos, y hasta dejaron que se celebraran eventos multitudinarios, porque además aquí se venían preparando dos muy importantes de ambos extremos del espectro político patrio.  Les unes querían su dia internacional de poner a parir a los tios, y los otros, su congreso fachoso en respuesta, y por supuesto, el futbol siguió adelante. En plena fase de incubación del virus, esto era echarle gasolina al brasero, pero el incendio aún tardó un par de semanas en echar humo, y vaya si vimos el humo.

Se acumularon los afectados de neumonía en las urgencias, colapsando los hospitales, la sanidad pública pidió ayuda, mientras cientos de ancianos morían en las residencias (ahora nos rasgamos las vestiduras, pero la mentalidad de la sociedad de consumo siempre ha sido mandar a los viejos ya improductivos y que solo causan  terribles gastos públicos, a morir a los asilos) , supimos entonces que se podía ser portador y contagiar a todo el mundo sin dar síntomas, empezó el caos. El gobierno, tarde y a la desesperada, consigue que los señores del IBEX pasen por el aro y hace cerrar todo lo que puede, manteniendo lo que llamaron "estado de alarma" que es una forma de declarar un estado de excepción sin llamarlo así. Porque si lo hubieran llamado por su nombre, habrían tenido que ceder el control a un estado mayor militar. Y este pais aún tiene abiertas muchas heridas y muchas suspicacias hacia los uniformados. (y que los políticos no sueltan la vara de mando ni con salfumán)

Se declara la cuarentena, y cunde el pánico. Miles de personas huyen de la capital a otras provincias, rompiendo totalmente los protocolos que se estaban intentando establecer. El miedo vuelve loca a la gente, que antes de saber exactamente lo que está pasando, ya se han puesto a vaciar los supermercados. El gobierno intenta llegar a la ciudadanía, haciendo comunicado tras comunicado, con un presidente que inspira muy poca confianza, y una serie de ministros, la mayoría, perfectos desconocidos para el público, que inspiran aún menos. Se consigue el efecto contrario, y la sensación que se transmite es que el gobierno está tan asustado como nosotros, y que tan solo es capaz de improvisar. 

A los pocos dias, la gente empieza a hacerse a la idea de que van a estar así para mucho tiempo, se empieza a salir a hacer el ganso a los balcones, entre performances de todo tipo y color político. Y en esas seguimos, sabiendo ya que esto puede prolongarse, porque primero se tiene que alcanzar el pico de infectados, y así todo, despues las cosas van a ir lentas, muy lentas. El gobierno sigue sin inspirar confianza, la Sanidad Pública, largamente depauperada por los sucesivos gobiernos de corte neoliberal, que la han dejado en bragas, es una de tantas por todo el mundo occidental, por todo el planeta, que se encuentra en condiciones pésimas. Empieza la carrera por conseguir suministros médicos, y empieza el estraperlo. Empezamos a deducir que esta emergencia la sobrevivirán los que más tienen, como ha pasado siempre. La Europa rica se distancia de la pobre como todos habíamos hecho antes con China, y la UE se quita las caretas. Esto no es una Unión Europea, Nunca lo ha sido. Es una Mansión Europea, donde, en la planta de arriba, viven los señoritos, y en la  baja y en el cobertizo de atrás, vive el servicio. 

Ante el clima de inseguridad, empiezan a proliferar los bulos sobre la pandemia por whatsapp e internet. Ultras de todo tipo y condición se atrincheran tras montañas de información sesgada y amenazante, casi se diría que deseando que todo explote. El odio, que surge del miedo, se apodera de las redes. 

Como digo, esta crisis está siendo un excelente espejo donde mirarnos. y la imagen que nos devuelve es de una humanidad mezquina,. exactamente igual que hace 10.000 años. Se impone la mentalidad de clan. Yo miro por mí y los mios, y al resto que le den. Así todo, se aprecia generosidad en muchas personas, pero claramente estas personas no están en los puestos de mando y es por algo. Para estar arriba has de tener instinto depredador. Y en una situación como esta, los depredadores solo van a cuidar de que les queden suficientes ovejas.

Me gustaría pensar que tras esta crisis , como muchos van diciendo por ahí, sacaremos valiosas enseñanzas para crear un mundo mejor, pero muy al contrario, ya se está viendo que es puro darwinismo, y siempre prevalecerán los mejor adaptados, los más taimados, mezquinos y canallas. Posiblemente el mundo cambie de forma irreversible en algunos aspectos a partir de ahora, cambiaran nuestros usos y costumbres, habrá menos cultura de calle para la mayoría, menos ocio en grupo, se viajará bastante menos (también habrá menos dinero para hacerlo)  el trato será menos directo, se potenciará más aún el comercio online y ante la creciente oferta de las plataformas digitales entremos en la recta final para salas de cine y teatros. Todo esto, mayormente, para la gente que tenga un nivel medio-alto, porque la brecha social podría hacerse más ancha que el cañón del Colorado. Y espérate a que, en un año o menos, no tengamos las alcantarillas de medio planeta atascadas de mascarillas que la gente ha tirado por el WC...  

Son cosas que puedo figurarme en base a la experiencia,  porque no tengo bola de cristal alguna.  Lo que sí parece seguro es que se avecina una honda recesión económica, y probablemente un serio volantazo político en una dirección que, la verdad, no me gustaría nada. 

Ante este escenario, ese rifirrafe que se traen toda la clase política echandose unos a otros la culpa de esto, es tan penosamente mezquino que, francamente, mi compromiso con ellos es bajísimo. Tanto como el que percibo que sienten ellos hacia sus votantes. No es momento de discursos grandilocuentes y de echarnos flores y decir lo maravillosos que somos, al contrario. Es hora de relativizar, de encarar la realidad NUESTRA realidad, y madurar un poquito, porque no somos inocentes de todo lo que está pasando. NOSOTROS hemos puesto a esa gente donde están. Y como ellos, somos mezquinos, hipócritas y aprovechados.

Somos la peste.