martes, 23 de julio de 2019

Los Emos del ayer...

...son los Justicieros Sociales del hoy. Tal es la evolución de una forma de sentir , que no pensar, porque pensar requiere una reflexión, y la reflexión no tiene lugar en un ámbito puramente emocional. Lo intensito deriva facilmente al postureo. Y el postureo llevado a las causas sociales es lo que las ha destruido desde dentro. Aunque mucha de esta gente no lo quiera ver así, lo que hay debajo de todo este sedimento es un poso de pensamiento neoliberal, indivuidualista a saco, la exigencia al estado de "que hay de lo mío?" y en suma, pedir cuentas a los demás. Una postura muy cómoda por cuanto carece de autocrítica. El sistema es clasista, egoista e  injusto, ha llegado al extremo de culpabilizar al ciudadano de "vivir por encima de sus posibilidades" ante crisis provocadas por la banca y las grandes fortunas,  (una postura absolutamente neoliberal, socializxar las pérdidas pero privatizar las ganancias)  y debe ser cambiado.. Pero si lo intentamos hacer desde esa postura, o más bien ese postureo, solo logramos dos resultados:

A-que no cambiamos nada, y el sistema sigue funcionando igual, o sea MAL

B-Que el clima social se va crispando a medida que el postureo y la demagogia se adueña del debate, con lo que el ejercicio de la política se vuelve aún más acomodaticio, inoperante y limitado a elevar el volumen, lo que vuelve irresolubles muchos problemas y crea otros nuevos, ya sean sociales, identitarios o territoriales, hinchados de forma artificial y convertidos en choques de trenes. DOBLEMENTE MAL


Menos intensitos y menos postureo, por favor. El victimismo no es un argumento válido para los que nos roban, y tampoco puede serlo para nosotros.

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