viernes, 19 de julio de 2019

Banderas blancas en la Luna


Hace poco más de dos dias, fué el 50 aniversario de la llegada del hombre a la Luna, o, para ser inclusivos con los magufos de turno, de la superproducción más cara de Hollywood, la NASA y los reptilianos venidos de Raticulín.

 Aunque nací poco despues de las últimas misiones Apollo, en los informativos y programas de TV de los 70 solían aparecer mucho las imágenes de los distintos alunizajes, con el Rover lunar y todo, que empezaron a capturar de muy pequeño mi imaginación hacia el espacio y sus maravillas y misterios. Sé que la carrera espacial tuvo entonces una motivación militar y política, y que hoy dia sobre todo puede tener una motivación comercial, económica, por el control de los posibles recursos que se encuentren en la Luna, en Marte y en otros objetivos repartidos por el vasto, inmenso Sistema Solar.

Pero hay un detalle que me encanta, por lo evocador y poético. Todas las banderas plantadas en la Luna por las distintas misiones, que en aquellos años 70 lucían unas brillantes barras y estrellas (aunque las viéramos en una tele en B/N) Hoy dia , por la acción de los rayos ultravioletas, están totalmente descoloridas, blancas. Sin distintivo alguno.

Así que en este aniversario, dos cosas han ocurrido que me han parecido ciertamente poéticas. Una, que se produjera un eclipse lunar, y la tierra proyectara su sombra sobre la luna en el aniversario del dia que dejamos huella en ella, y que de esa huella, del rastro de aquella enloquecida carrera política, económica y militar entre superpotencias poco o nada interesadas en compartir este mundo,  hayan quedado un puñado de banderas blancas. Qué le voy a hacer, cuando me pongo, puedo ser muy cursi.

Pero cursilerías aparte, conviene tener en cuenta esto tambien: las actuales superpotencias son las grandes multinacionales y holdings privados, que tampoco tienen ningun interés en compartir este u otros mundos. Si la exploración espacial se encamina por esas vias estaremos llevando nuestra codicia y nuestro egoismo al espacio. nada que no nos haya adelantado la ciencia-ficción más distópica, pero me gustaría pensar que podemos hacerlo mejor que eso.

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