viernes, 12 de abril de 2019

Empezando un par de cosas


Estoy subiendo nuevo material al Patreon. Bocetos de las cosas que estoy ahora trabajando en mi cabeza. Aunque hace casi un mes que terminé el último comic que he hecho, este encargo de Panini del que he hablado aquí mismo, llevamos unas semanas haciendole ajustes y añadidos de última hora, y me ha costado centrarme otra vez.

Estoy ahora  con un par de encargos particulares que me llevarán un par de semanas más, pero a la vez he empezado ya con las cosas que vengo planeando, y de las que tambien he hablado en algunos posts anteriores, pero vamos a refrescar un poco la información.

Despues del traslado de ciudad, del comic del que os he hablado, y de orgamizarme la vida aquí, ya puedo ponerme con tranquilidad a los temas que quiero empezar a hacer de ahora en adelante. Tengo la opción de continuar tanto Los Mundos de Valken como Krysalis, y en ambos casos me importa ahora mismo más el cómo que el qué. Cada uno va a un nicho de público, y quiero hacer un buen trabajo en cada dirección. Krysalis quiere crear nuevos lectores entre el público infantil-juvenil, y Valken va a mi fan de siempre, y a aquellos que quieran leer ci-fi ligera, con ecos de comics y películas de otro tiempo. Aparte, está Kung Fu Monkey, que voy a cerrar el arco actual del webcomic y darle un tiempo de descanso antes de decidir que haré con él y cuando.

Estos dos comics seguirán siendo gestionados por las respectivas editoriales con las que nacieron, Grafito en el caso de Valken, y Letrablanka en el de Krysalis. Aparte, tengo pensado hacer un par de cosas por mi cuenta, como para mí, aunque en realidad todos los comics los hago como me gusta a mí leerlos, en los dos primeros hablamos de productos hechos para encajar en dos editoriales que tienen una política concreta de contenidos, y estos otros que voy a ir subiendo a mi Patreon son cosas que quiero hacer sobre todo para divertirme yo, porque así podré mantener un equilibrio y no me agobiaré tanto como me ha ocurrido varias veces en el pasado.

Parte del agobio me venía sobre todo de que , desde que empecé en esto a mediados de los 90, fuí viendo cómo el mercado del comic de aquí se estaba apagando y quedandose  en una sombra de lo que había llegado a ser en los 70 y 80. Justo la época de los comics con los que me crié, y a los que me quería dedicar algun dia, por lo que ver cómo la industria se iba yendo gradualmente más y más a la mera reedición y dejaba la producción propia para cosas alejadas del mercado comercial me producía una frustración que iba a más y más con los años. Y peor aún si me obsesionaba con crear productos que fueran muy comerciales y que ayudaran a recuperar la menguante base de lectores ocasionales, y que logicamente requerían una inversión a largo plazo que hoy dia nadie se atreve a hacer.

Hoy el mercado está mucho más reducido y fragmentado en chorrocientos nichos distintos de lectores, así que por mi parte, voy a trabajar en crearme y mantener el mío, y si, por casualidad sonara la flauta y diera con un éxito comercial, será bienvenido. Se acabó tragar bilis y frustración por las cosas que no puedo cambiar, sobre todo cuando ellas mismas no se dejan cambiar ni a tiros. Voy a tratar de mirar más a lo lejos.

domingo, 7 de abril de 2019

Otros Supergrupos

Henar Torinos

Un pequeño añadido al anterior post, acerca del Supergrupo, el grupo de superheroes que han compartido aventuras con Superlopez en un par de entrañables álbumes de los inicios de la colección, y en otros pocos más recientes donde Jan y Efepé (actual dueño de los derechos de estos personajes) volvían a unir fuerzas.

Esta vez me gustaría hablar un poco de aquel comic que hicimos Efepé y yo para la extinta editorial EDT, un proyecto que me permitió cumplir un sueño de infancia. De mi participación en aquel comic ya he hablado en un par de posts aquí mismo, así que ahora quisiera hablar de otros aspectos de aquella edición, y de otros autores que en su momento se sumaron a la iniciativa.

Cuando se estaba trabajando ya en la realización del álbum, se comentó que habría una sección de extras, y nos surgió la idea de poner una sección de fanarts de otros autores conocidos mios. Les pasé la propuesta por las redes y huba una buena respuesta. A la vez, yo tambien propuse un par de imágenes promocionales, un póster y un Ex Libris , ya que me pareceió que la ocasión lo merecía.

Desafortunadamente, la incicativa se quedó unicamente en propuesta. La editorial, que ya entonces estaba atravesando problemas serios, y de hecho, ese álbum fué de lo último que sacaron antes de suspender su actividad, prefirió no liarse con más cosas, y así, la sección de extras unicamente presentó una selección de bocetos míos, que tuve que hacer un poco a todo correr, porque la mayoría eran garabatos que no me parecía que tuvieran la calidad suficiente.

Hoy quiero aprovechar para enseñaros algunas de las imágenes que se realizaron, y que quedaron inéditas. Han pasado ya unos cuantos años, pero merecía la pena.
Aitor Eraña
DAC
Diego Bernardo



































                     McBartu

Aparte aquí están las dos ilustraciones que yo preparé como Póster y como Ex-Libris. Las conocereis porque al final las acabé utilizando por mi cuenta, aunque hubiera sido bonito que todo esto hubiera aparecido tal como fué pensado. Estos son al fin y al cabo los avatares del Muindo del Comic, los que suelen pasar en las trastiendas de un evento como el Salón del Cómic sin que el gran público tenga noticia. Pero  el propio mundillo sí lo sabía, y recuerdo que ese año todo el mundo, autores y editores, pasaron a saludar por el stand de la editiorial, como para despedirse de aquel editor porque ya era como un secreto a voces que la cosa estaba decidida. Me gustaría ir a un evento en donde los profesionales del sector tengamos todos razones para sonreir más allá del bienquedar, algo demasiado asumido como lo normal y lo aceptado.

Poster Promo



































Ex-Libris Promo

miércoles, 3 de abril de 2019

Uno contra todos y todos contra uno

Este año, entre otras cosas, se cumplen 40 de algunas de las influencias más potentes en mi infancia. Una fué ALIEN, de la que ya he hablado en otras ocasiones, con todo lo raro que suena que una de mis influencias de infancia fuera una película así, pero el comic oficial editado aquí por Bruguera cayó en mis manos muchos años antes de que tuviera edad para ver la película, y me aterrorizó igual.

Otra de las obras que nacieron aquel año 1979 fué uno de los comics que más me han marcado. Los primeros álbumes de Superlopez (hasta entonces sus historietas habían sido de una página a lo sumo) donde se hacía una especie de historia de origen del personaje y se le presentaba ante una primera tanda de supervillanos que han quedado como auténticos clásicos: Luz Luminosa, el supercalvo que se enfocaba una linterna a la coronilla y cegaba a Superlopez, Chiclón, el Super robot hecho de chicle (hasta la última tuerca), el Gladiador Galáctico y su brazo cibernético transformable hasta en lavabo para arrearle con él en la cabeza (yo creo que Zack Snyder se leyó este tebeo) La Bruja Morgana y su guerra contra la burbuja inmobiliaria, la Increible Maza y su guerra contra el tabaco o la Pesadilla Atómica, y su guerra contra la vida, amén de presentar a los compañeros de oficina de López, su interés romántico (a ratos) la ególatra e insoprtable Luisa Lanas, o el arrastrado de Jaime González, auténtico prototipo del lameculos, además de su jefe, un personaje algo más gris, que ya había sido esbozado en las antiguas historietas cortas, y que fué desarrollado con los años. Esas primeras aventuras eran toda una parodia del género  realizada por Francisco Perez Navarro (Efepé) gran conocedor del medio, y resultan deliciosas sus referencias frikis y la carga de ironía tan cabrona que se traen.

Este primer album de aventuras superheróicas fué un gran comienzo para la nueva etapa del personaje, y ese mismo año llegó el siguiente , en la misma línea, con Superlopez uniéndose a un puñado de desgracias humanas con superpoderes como él. Un entrañable grupo de Super Losers llamado, sin más, El Supergrupo. Con esta formación Efepé y Jan tiraron dos álbumes seguidos, que junto a Aventuras de Superlopez, forman la trilogía realizada en tándem por ellos dos. A partir del siguiente álbum, Los Alienígenas, Jan emprende la aventura en solitario y firma una época gloriosa del personaje, aunque progresivamente alejándose de la parodia del género de superhéroes, y yéndose a temas más variados, todos resueltos de manera descacharrante. Ya he hablado en otra ocasión de lo mucho que me gusta de siempre el estilo de Jan, su depurada técnica, la plasticidad de sus personajes, ese rollo cartoon tan bien realizado, y su dominio de la narrativa, jugando con escenarios, perspectivas y posición de las viñetas. Y a nivel de guionista, la fina ironía compartida con efepé, y los maravillosos diálogos plagados de puyas, dobles sentidos y juegos de palabras.  Es todo un referente para mí, que, junto con Ibañez o Peyo, marcó desde pequeño mi manera de dibujar. En esa época el manganime solo nos llegaba en un puñado de series, como Mazinger o Comando G, y no se publicaba aquí en papel, por tanto su influencia era escasa, y en cambio los kioscos bullían de comic europeo, nacional y los superheroes publicados por Vértice y después por Bruguera. Esa fué una ciorcunstancia que animó a la editorial a apostar a lo grande por Superlopez, aunque la temática superheróica solo duró esos primeros 3 álbumes.

Y por eso me quiero centrar en ellos, porque supusieron un episodio que luego no tuvo continuidad, y e inaguró a su vez una época brillante del personaje.  Sin duda fué un momento muy dulce para Superlopez, porque estaba siendo un momento muy dulce para el sector. No es raro que muchos aficionados a los comics de mi quinta sintamos una gran nostalgia por esa época, porque en esos años te podías creer que en este pais se podía hacer comic comercial, como para vivir de ello, y hasta exportarlos a otros paises europeos.  Y podían ser comics para todos los públicos, que no se adscribieran a un sector de edad concreto, al estilo de la escuela francobelga. Hoy dia sabemos que todo eso ha acabado cambiando dramáticamente, y que de hecho, ni siquiera entonces todo era lo que parecía, pasa que en esos años había una inversión en cultura por conveniencias del momento, que a posteriori cambió de prioridades, y se pasó a invertir en turismo y en ladrillo.

Tanto Aventuras de Superlopez, como los dos álbumes del Supergrupo son por tanto, testimonios de un momento feliz, que tuvo mucho que ver con mi posterior vocación por hacerme autor de cómic. La excusa de la parodia superheróica sirvió para construir un arco argumental maravilloso, con situaciones y gags que mezclaban ya entonces lo costumbrista con la aventura, ciertas dosis de acción y grandes chorros de comedia al estilo Bruguera de siempre, pero con un twist que colocaba a sus personajes en la actualidad de entonces. Y es que era la época del relevo en la editorial, del Benito Boniato de los Fresno´s, del Segis y Olivio de Rovira, del Anibal de Rojas, Atasco Star de Alfonso López, o el Mini Rey de March. Faltaban unos pocos años para que se incorporaran algunos nombres más a esta última generación que tuvo que comerse la quiebra de Bruguera, como Miguel Francisco, Jordi Domenech o Ramis, y en ese punto, todo sonaba a continuidad.

Ese muestrario de superheroes de pacotilla y supervillanos que se hacían querer ha quedado para siempre en nuestro subconsciente colectivo. Este Supergrupo, este quiero y no puedo de Los Vengadores o la Liga de la Justicia, que se pasa más tiempo peleandose entre ellos por cualquier chorrada que haciendo algo heróico, o cuanto menos útil. Ese Superbanco donde los supers van a guardar sus dineros, a pedir un crédito o a cobrar la pensión, ofreciendonos todo un muestrario de personajillos en mallas, que van del claro homenaje al viejillo con capa y boina, mas un par de atracadores despistados que vienen una y otra vez a cobrar, pero como unas esteras. Ese personaje misterioso, ese villano sin nombre, de negra faz sin rasgos, y a la vez tan expresiva, siempre mascando un enorme puro, y embutido en esa armadura de puro diseño Jan, que dibujé mil veces de crío, aprendiendomela al dedillo. Y es que esa forma que tiene Jan de dibujar tecnología daría para un capítulo aparte. De crio me fascinaban las instalaciones secretas que aparecían en El Señor de los Chupetes, la nave de los Alienígenas, o la base de este villano, donde prepara la gran amenaza contra nuestros (anti) heroes: Un robot gigante que es una fusión grotesca y graciosima de todos ellos.
Como ya dije en otra ocasión, para mí, poder dibujar al Supergrupo en un par de ocasiones ha sido un sueño de infancia cumplido. me quedó la espinita de haber hecho algo con los supervillanos del primer álbum o con el propio Superlopez, pero por mi cuenta, tengo el propósito de preparar una serie de ilustraciones que seguramente os gustarán a todos los que os lo habeis pasado pipa con estos personajes. Ya iré soltando más información.