lunes, 15 de octubre de 2018

He vuelto a caer..

Me ha llegado otro de esos videos de terraplanistas con un extenso documental de hora y media sobre cómo la ciencia "oficial" que nos imponen las élites nos miente y todo el modelo cosmológico son mentiras, montajes, ocultaciones y películas y fotos generadas por ordenador, y No te lo Perdonaré Carmena... vamos, el bingo completo del conspiranoico. Además, esto va a más, porque aparte de la clasica Tierra Plana o la Tierra Hueca, que ya empiezan a ser el Barça y el Madrí  de lo magufo en internet, tenemos la Tierra Convexa. Toma ya. Se acabó el bipartidismo. Y espérate, que por ahí vienen los reptilianos...

Me encanta, porque se dedica casi la hora y media a decir "esto no, esto es mentira, esto es una imposicion de la ciencia fracasada" y demás lindezas. Pero realmente, no hace más exposición del modelo que propone, que unas cuantas ideas lanzadas al aire a ver si en alguna acierta. Y me las tengo que creer, por supuesto, que la duda ofende.

Hoy andaba algo deprimido, así que casi me ha alegrado la tarde. Las barbaridades que sueltan en este tipo de videos, con la mayor seriedad y convicción, dan hasta un poco de ternurita. Por mi parte, creo que me encantaría pillar por banda a uno de estos profesores de la Nueva Verdad, sentarme delante suyo con sillita y pupitre, bloc de apuntes y boli bic, y cara de alumno aplicado, y decirle al caballero: Muy bien, magúfeme...  Quiero saber, dígame ¿de donde ha salido la tierra plana? ¿Y la cúpula con el firmamento que la cubre? ¿cual es la causa de la fuerza de gravedad en este modelo de universo? ¿porque el sol y la luna flotan sobre nosotros? ¿cuelgan acaso de unos cables? ¿que hay más allá de la cúpula y los supuestos bordes polares?

Las pocas respuestas a estas preguntas que el documental daba se iban por los cerros de úbeda, mostrando viejos grabados medievales, mencionando modelos cosmológicos budistas y demás misticismos que a dia de hoy se caen por su peso.  Una pena, porque ya que se quejan tanto de la "ciencia represora" resulta que la ciencia está abierta a todas las teorías. Solo pone una condición: Demostrarlas. Aplicarlas. Ni más ni menos. Llegar a la verdad es precisamente su objetivo.

domingo, 14 de octubre de 2018

De "nuevos progres" y los fachas de toda la vida. La inquisición cool

Yo me considero progresista y desde luego,  en lo que yo creo es en un mundo más justo e igualitario, un sistema que forma ciudadanos con cultura y con criterio capaces de escoger a sus representantes, no en un mundo de ignorantes incapaces de ponerse de acuerdo en nada, imbuidos de discursos de miedo, victimismo y demagogia (las herramientas del control) y sometidos a la lógica de un mercado que los quiere justamente así, compartimentados y separados por sectores de consumo, rendidos a la uniformidad y la mediocridad, donde todo sea un producto manufacturado por el sistema y la libre creación sea amordazada.

 Me da mucho miedo ver hacia donde nos está llevando toda esta plaga de justicieros sociales, que realmente con su mal entendido progresismo, se lo están poniendo en bandeja a quienes siempre han querido un sistema cerrado y represor.

 Además esa idea de que las izquierdas se autodestruyen por su propia tendencia a cuestionarlo todo no es exacta. Esto empezó a ocurrir cuando se extendió el pensamiento postmoderno y su discurso anti-todo, incluso anti-si mismo, que por desgracia, caló muy bien entre mucho anarquista poco lúcido.  Si fuera un poco conspiranoico, diría que la putrefacción de la izquierda  (desde luego este escenario de chorrocientas "izquierdas" no tiene nada que ver con el pensamiento de gente como Julio Anguita, al que respeto muchísimo) es parte de la estrategia de la derecha para demoler la democracia sin ruido y sin violencia, presentandose como salvadores ante el caos.

 En una cuestión así, me gustaría equivocarme, pero me temo que el rumbo que se está tomando va por esa dirección.

lunes, 8 de octubre de 2018

El regreso de los Super Robots Setenteros.

Cuando se anunció hace un par de años que se iba a hacer una nueva película de animación de Mazinger Z, directa a cines, con todos los avances del manganime actual, a toda una generación nos empezó el cosquilleo en la rabadilla. A pesar del tiempo transcurrido, a pesar del lógico downgrade que supuso revisar la serie que nos flipó de pequeños unas décadas despues y constatar lo reguleramente que había envejecido, y de algunos intentos recuientes por recuperar la marca que no nos acabaron de convencer, ahí estaba ese niño interior diciendo una vez más: Fuck Yeah! Ese niño que se ha tirado décadas esperando un regreso así, a lo grande.
Concretamente desde 1978, cuando esta serie llegó a nuestro pais. Supuso un shock total para los chavales de la época, ya que los dibujos animados a los que estábamos acostumbrados eran los de Hannah Barbera, con sus clichés agotadísimos, su humor de sal gruesa y sus trompazos de risera. Con las primeras series animadas japonesas, como Heidi o Marco, llegó algo nuevo: el drama, y algunas co-producciones como la Abeja Maya, Érase una vez el Hombre, o Vickie el Vikingo, producidas en Europa y animadas en Japón, mostraban tambien un caracter pedagógico inédito hasta entonces. Y llegó un robot gigante, la primera serie del género de los Super Robots tal como se entienden en japón, y con ella, acción, dramatismo y espectacularidad. Al punto que acabó retirada de la programación por las protestas de padres escandalizados de todo el pais, y que de una semana para otra, los crios que esperábamos el capítulo de Mazinger de ese sábado, nos encontráramos de golpe, sin comerlo ni beberlo, con el soso de Orzowei. Aquel niño se quedó a pan y agua de robots gigantes hasta el boom de los Transformers de mediados de los 80.

El planteamiento de Mazinger Z no podía ser más marciano, pero a los crios de entonces nos pareció super coherente. Un chaval que pierde a su abuelo a manos de unos malvados que planean conquistar el mundo con un ejercito de robots gigantes, y que descubre que su abuelo, en secreto, había construido otro robot, igual de enorme y mucho más molón, para combatir esta amenaza. Episodio tras episodio se sucedían los enfrentamientos contra un larguísimo catálogo de Brutos Mecánicos (Kikaiju en el original) enviados por el dr Infierno para someter Japón y luego el mundo. ¿Por qué empezaban por japón? pues porque era donde se encontraba la única fuente de Japanium, el material del que se extraía la aleación Z que componía a Mazinger y la Energía Fotónica con que se alimentaba, con las que el Dr Infierno podría construir robots verdaderamente invencibles. La trama tan de cómic nos enganchó a todos los chavales de la época y la interrupción prematura de la emisión de la serie (que nunca vimos terminar) la acabó de convertir en leyenda. Los combates de los Super Robots, en visionados recientes, se ven logicamente viejunos (eran practicamente los inicios del manganime moderno) pero su fuerza e intensidad aún nos estremecen, sobre todo en aquellos episodios donde el robot de Koji Kabuto sufría tales castigos que no parecía que fuera a llegar al final del episodio.


La serie no duró mucho, debido a la cancelación, pero en seguida hubo un bombardeo de merchandising, que los crios de entonces arramblamos con auténtica ansia yonki,  que iba de la coleccion oficial de cromos, y un comic que adaptaba una selección de los episodios, a la típica baraja de naipes de la época, pegatinas y posters, libros de colorear, unos cuantos muñecos (lo más escaso y más caro) y mucho, muchisimo material pirata. Incluida la anecdótica película de imagen real del robot japonés Mach Baron, que en su versión para Taiwan fué traida a España y titulada "Mazinger Z el Robot de las Estrellas", así, con unos huevazos tan grandes como el robot. De hecho, tan grandes que la clásica y ya desaparecida Editorial Valenciana sacó un comic "oficial" de aquel despropósito dibujado nada menos que por el maestro Sanchís, el creador de Pumby.  Bueno... yo empecé haciendo una parodia de Dragon Ball, otro fenómenos similar que acabó desencadenando aquí el primer boom del Manganime . Mazinger llegó cuando tal cosa ni sabíamos lo que era. Ni tampoco lo que era una serie Shônen, dirigida a un público adolescente, cuando en España toda la animación se daba por entendido que era para el ámbito infantil, de ahí la que se lió, en plena transición y el país que no ganaba para sustos.

Como digo, tras aquel breve Boom de los robots gigantes y del pifostio que se había montado con las asociaciones de padres, TVE se cuidó mucho de seguir emitiendo series de este tipo, así que aquí nos quedamos sin ver sus secuelas, Great Mazinger o Grendizer, que sí las disfrutaron en Italia y Francia, por lo menos hasta la llegada aquí de las TV privadas.  En japón la serie no tuvo una actualización hasta muchos años despues, ya pasado el 2.000, con Mazinkaiser o Shin Mazinger.
La primera era la Exploitation de una variante de Mazinger creada para el videojuego Super Robot Wars, en versión hiperciclada superbestia, igual que unos años atrás habían hecho con otro robot de Go Nagai, (porque el creador de Mazinger, y por ende, del género Mecha, tiene unos cuantos robots clásicos en su haber) Getter Robot, en su version de SRW Shin Getter, otro cacho de bestia superpoderosa que va partiendo planetas a hachazos. El Mazinkaiser resulta ser un robot mucho más avanzado que el abuelo de Koji tenía preparado antes incluso de acabar el Mazinger Z, que le salió tan poderoso y tan malote que lo tuvo que esconder... en fin. La trama arranca en algún punto de la serie original, con detrucción del viejo mazinger incluida a manos del Mazinkaiser, en plan declaración de intenciones.

Una versión aún más bestia y Heavy Metal fué Mazinkaiser SKL, que ya directamente pasó de los personajes y la trama original y transcurría en un universo postapocalptico, lleno de guiños a personajes y robots de la serie clásica, pero con una trama totalmente distinta. Visualmente se parece más a animes tipo Death Note o Devil May Cry, y todo se ve absolutamente macarra y supermalote. Aunque no tiene ni pies ni cabeza.

Shin Mazinger era como una reinvención de la serie original, metiendo más trama sobre los Mikene, la misteriosa civilización ancestral que creó los primeros robots en los que se basó el Dr Infierno para su ejercito de Brutos mecánicos. La trama de Mikene se va por unos derroteros mitologico-cósmicos algo extraños, aunque acaba explicando la grotesca apariencia de algunos villanos como el Duque Gorgon, el barón Ashler o el Conde Brocken.

Tanto Mazinkaiser como Shin Mazinger quisieron ser más fieles al estilo de dibujo y a las tramas del manga original de Go nagai, por lo que ambos son una especie de reboots de la serie, con situaciones ya vistas, y montones de personajes, la mayoría de los cuales son guiños a varias obras distintas del autor. Porque este es otro problema: la cantidad de veces que Go Nagai ha vuelto sobre su obra original, (God Mazinger, Mazin Saga, Mazin Wars, Z Mazinger...) realizando sucesivas reinvenciones de las tramas y los personajes y creando nuevas líneas temporales que solo añaden más confusión a quien simplemente vió la serie de pequeño en los 70. Por si fuera poco, tanto Mazinkaiser como Shin Mazinger fueron explotados en varios medios, apareciendo un par de OVAs directas a video más, un par de nuevos mangas (más todavía) El reencuentro con la saga en estas dos series tiene el sabor agridulce de volver a ver a unos viejos conocidos y encontrarlos totalmente cambiados, aparte de tener que entender unas nuevas tramas que poco tienen que ver con el caracter episódico de la serie de anime clásica. En parte todo esto es debido a que estas 3 series son producciones realizadas por Dynamic (la compañía creada por Go Nagai) con distintos estudios de animación, buscando readaptar la estética y la historia una y otra vez.

Y llegamos a Mazinger Z Infinity. la primera producción realizada de nuevo en coproducción entre Dynamic y TOEI. Visualmente cumple muy bien, a pesar de que empeñarse en recrear a los robots con CGI cuando todo lo demás es animación 2D a veces queda un poco pegote y hace parecer que estamos viendo los juguetes de Bandai en movimiento, eso sí, muy fluido. La trama quiere dar un paso adelante despues de tantos remakes y reboots y arranca 10 años despues de haber derrotado al ejército de Brutos Mecánicos, situando además la saga en una época más contemporánea. Los protagonistas se ven igual de jóvenes y lozanos,  que para eso sigue siendo un Shônen, aunque se quiere dar a entender que ha pasado un tiempo. Koji y Sayaka son ahora científicos jefes del instituto de investigación Fotónica, Su hermanito Shiro, ya más crecido, es ahora piloto de las Fuerzas de Autodefensa, equipadas con robots mas pequeños y modernos, herederos de la tecnología de los Mazinger, el otrora pandillero Boss y sus compinches son ahora orgullosos propietarios de un popular restaurante de Ramen, el siempre serio Dr Yumi es Primer Ministro de Japón y la Energía Fotónica se ha convertido en la fuente del progreso y desarrollo de casi todo el planeta. El escenario está dispuesto para que se enfrenten a un nuevo reto, y ¿cual puede ser la forma de superar la amenaza que representó el Dr Infierno y sus robots megatochos?
Pues... traerse de vuelta al Dr Infierno y sus robots megatochos de una dimensión paralela, y de paso, hacer aparecer en escena otro robot aún más megatocho...

Ese es para mí el punto más flojo de esta nueva historia. El robot nuevo megatocho, el famoso Mazinger Infinity, o tambien llamado Goragon, se supone que es otra creación de los antiguos Mikene, enterrada bajo la roca del emblemático Monte Fuji, que siempre aparecía al fondo tras el Instituto de Investigación Fotónica, base de Mazinger Z. Y su trama resulta más interesante, la posible amenaza que representa, su conexión con el origen de los Brutos Mecánicos, e incluso del mineral Japanium, su caracter cómo canal de conexión entre dimensiones paralelas, habría dado para sostener la historia por si sola, que al igual que proyecta al exterior una IA de aspecto humano, Lisa, (que se convierte un poco en el Deus Ex machina de esta película, porque lo hace todo menos luchar ella sola con los Brutos mecánicos) podría haber generado su propia fuerza de robots de combate Mikene, todos forjados de puro Japanium y energía Fotónica, que supusieran entre todos la amenaza de esta historia. No era necesario recurrir a los villanos de siempre, aunque sean de un mundo paralelo, porque el impacto argumental es mucho menor. Se acepta que es la ración de necesario fanservice, y así volvemos a tener al Dr Infierno, Ashler y Brocken dando por saco, aunque el rollo de que vienen de otra dimensión apenas se profundiza. Imagino que habría una serie de ideas relacionadas que se debieron quedar en el guión original, como se puede apreciar en detalles como que los todos los Brutos Mecánicos, que son los clásicos,  parecen llevar acoplado un extraño dispositivo cuya función no es explicada. Otro detalle para el fan veterano es la aparición de Boss y su panda a los mandos del Boss Borot, y de los dos científicos supervivientes del famoso trío original (uno fallece durante la serie) protagonizando junto a Boss los momentos más cómicos de la cinta. Se echa de menos a Afrodita A, y la forma en que la "sustituyen" con el grupo de "Chicas Mazinger"a los mandos de las robots Venus-A con sus coreografías sexys y sus misilazos pechugones, dejan bien claro la idea que de los robots femeninos (y de las mujeres en general) ha tenido siempre Go Nagai. En ese sentido  los personajes femeninos de esta cinta son un compendio de gastados clichés sobre el lugar que le corresponde a la mujer. Sayaka, por muicho que esté al mando del Instituto Fotónico, acaba haciendose a un lado junto a una embarazada y anulada Jun, a aguardar resignadas, porque su papel en esta historia es ser "las esposas"  En fin...

Una de las primeras cosas que hizo arquear la ceja a los veteranos, y me incluyo, es el rediseño de Mazinger, reinterpretando su diseño clásico con detalles de tecnología más "moderna" o lo que hoy entendemos por futurista, llenando el diseño de placas móviles, que le da esa apariencia de "roto" que a ratos se ve raro. Personalmente creo que el diseño de Mazinger es un legado de aquellas series de los 70, y puede ser reflejado con un mayor grado de detalle sin perder su estilo. Igual que el dseño de los Mazinkaiser no me convenció por excesivo y recargado, y el de Shin Mazinger, porque en su empeño por parecerse al del manga de los 70, se veía un poco anticuado y por momentos hasta feo. Y  en la película se aprecia una modernización del look de todo el lore de ese universo, con un Mazinger que parece realmente que solo es 10 años más antiguo que los modernos robots de combate del ejército. Mientras que los Brutos mecánicos se han querido dar un look algo más antiguo, y donde Mazinger muestra cientos de placas hexagonales, ellos muestran millones de remaches.
Los Brutos Mecánicos, por su parte, son el factor fanservice más claro, pero debido a que quieren sacarlos a todos de golpe, y que la mayor parte de la película es paja metafísica y filosófica (qué daño hizo Evangelion, dios mío, y sobre todo los que no entendieron la broma) No da tiempo a presentarlos adecuadamente, a la altura del carisma que tenían muchos de ellos, y los ves pasar a toda hostia ante la cámara, mientras atacan Tokyo, o mientras Mazinger los machaca, que es casi un "a ver, poneos en fila, que yo os echo toda la artillería" Son igualmente escenas de una acción trepidante, pero como fanservice lo veo algo fallido, porque el espectador nuevo no los conoce, y para el veterano son casi un visto y no visto. Teniendo además en cuenta, que el peculiar diseño de cada uno de ellos solía responder a circunstancias de las tramas de cada episodio, que aquí son inexistentes. El que más le dura es Garada K7, y claro, sabe a poco, porque son robots que en la serie tuvieron un episodio entero para desarrollarlos uno a uno. Por esto creo que para esta película nueva hubiera estado bien pasar a crear unos cuantos nuevos, guardianes del Goragon Mikene, teniendo todo el metraje para que el espectador los conozca.
Para ir acabando, creo que había bien material en esta película para haber hecho algo con más personalidad, y menos convencional. Una historia que hibiera supeusto realmente un paso adelante a nivel argumental. Como ya he comentado, la trama del Goragon habría dado para su propia película en la que los protagonistas se enfrentaran a los restos de la civilización Mikene encarnados en este inmenso robot , que estuviera siguiendo una programación introducida hace miles de años por una civilización ya desaparecida, para crearse un ejercito de guardianes y conquistar la tierra para sus ya fallecidos amos, lo que habría dado un punto trágico muy interesante y una reflexión sobre las carreras de armamento. Y siguiendo esta misma línea, otra trama interesante habría sido, ya saliendonos de esos elementos tan fantasiosos y centrandonos en la ci-fi de robots gigantes pura y dura, mostrar a un Koji Kabuto más mayor, realmente envejecido, y defraudado por la tierra que el ayudó a proteger, que ha caido en una espiral demencial de proliferación de armas robóticas, creandose una nueva situación más peligrosa que la antigua si cabe, porque ahora hay mútiples amenazas, todas atrapadas en su juego de poder por el control del planeta. Personalmente, la idea de que tras la derrota del Dr Infierno, el mundo se ha unido en el uso pacífico de la Energía Fotónica es caer en un buenismo que no tiene mucha base.

En cualquier caso, si nos centramos en el puro espectáculo, la película funciona muy bien con todos los públicos, dejando bien claro que hablamos de la serie de Super Robots con mayúsculas que dió despegue al género. Mazinger aparece poderoso, imparable, épico y enorme.  Muy recomendable para verla con tus crios si eres de nuestra quinta y quieres que les impacte como te impactó a tí.