lunes, 10 de septiembre de 2018

Y Viva Dios, ya de paso!

La última que ha soltado el fulano este que se ha puesto al frente de los Gaviotos, el tal Casado, que se empieza a poner al nivel de Riverita en materia de declaraciones pedantes y meadas fuera de tiesto: Ahora nos sale conque en este pais habría que decir más "viva el Rey" de forma coloquial en la calle y eso, como una muestra de "salud democrática"


Imagino que lo vé como otras expresiones patriótico-festivas típicas de sociedadas "más saneadas" como el "Vive la France!" de nuestros vecinos galos, o el "Good Save the Queen" de los británicos. Esta comparación tan naïf tiene una enoooorme grieta, y es que ambos paises han pasado por procesos que el nuestro, sencillamente NO. Y además no han tenido que ver sus símbolos nacionales secuestrados por una facción que dominó el pais de forma tiránica durante casi medio siglo para luego irse de rositas como si no hubiera pasado nada. Gérmen todo esto, precisamente, de mucha de la problemática actual, porque arrastramos un gusto muy malsano por la corruptela, por el abuso de poder, y sacamos la vena reaccionaria a la mínima, y eso es porque la tenemos bien entrenada. No digo que antes no hubiera, pero sí que durante muchos años tuvo un buen sustrato donde agarrar.


Y no olvidemos otra cosa, a dia de hoy, precisamente por la deriva que tomó Inglaterra, casi es más popular la versión de Good Save the Queen de los Sex Pistols. Y en Francia, cuando más alto y claro se escuchó gritar "Vive la France" fué cuando acababan de guillotinar a sus reyes, sí que a lo mejor el amigo casado debería revisar un poquito sus clases de Historia. Pero claro, esa no es la Historia que él y su gente tienen metida en su programación.


Este tio vive en otra realidad. la de la derechaza que nunca perdió una guerra, que "salvó a españa del comunismo", cosa que "este pais de ingratos nunca les agradeció", y que luego fué "arrancada del gobierno por un atentado montado entre ZP, la ETA y los marroquies". Hartitos estamos muchos ya de la película que se vienen montando desde el 36, donde ellos son los buenos y el Rey un servidor del estado, el Valle de los Caidos es un monumento a una victoria y las cunetas de este pais están llenas de "señores que tambien mataron mucho", pero a los que ahora están dispuestos a perdonar porque, oye, que narices, ya ha pasado mucho tiempo y "no hay que remover el pasado". Si este pais elige democráticamente a sus representantes ¿qué narices hace a dia de hoy toda una familia, con cargos y títulos otorgados porque patatas, mantenida con el dinero que tambien se usó para rescatar a los bancos y no al ciudadano en plena crisis provocada por esa misma derechaza de la clase empresarial y financiera? Si fuera un poco retorcido diría que todo el pifostio de Catalunya y la forma en que muchas luchas sociales como la obrera, la de la inmigración, o la feminista, se han llenado de gilipollas que las revientan desde dentro convirtiendolas en algo reaccionario y fascista que al ciudadano medio le da hasta yuyu, es parte de una estrategia de la derecha para que todos les veamos como la alternativa al caos, vamos, su puto discurso de toda la vida.


Así que pablo, compañero, apaga la tele que vives en un anuncio de Campofrío, pero es normal, rodeandote de tanto chorizo.

sábado, 8 de septiembre de 2018

Una tercera opción muy Macarra

Estaba pensando el otro dia, que sobre el tan traido y tan llevado tema de las pelis y series de TV de género superheróico, que, sí, hoy dia ya podemos hablar de género como tal (cuando era crio, solo estaba El Increible Hulk y las pelis de Superman) la cosa está totalmente polarizada en torno a Marvel y DC.  Las dos grandes del sector. La una, que cuenta con el favor de público y crítica, sobre todo por el enfoque que ha llevado siempre, desde que sus comics nacieron en los 60, de cercanía con el lector, reflejado en sus actuales andaduras audiovisuales, y la fundacional DC, la que estableció años antes, en los 40, el género como tal, con sus personajes, sus arquetipos mas bien, de conceptos y nombres absolutamente redundantes, con su fuerte influencia de la novela Pulp, que ya se habían quedado anticuados cuando nació Marvel, lo que les llevó a reciclarse en varias ocasiones, con etapas bastante interesantes, sobre todo la de los 80, y que en su aventura audiovisual han alternado grandes aciertos con extrañas apuestas por tirar en todas direcciones, aun con notables hallazgos a nivel visual y solo les falta hilar esto en tramas que enganchen.
Y eso que desde que Warner posee los derechos de la editorial lo ha tenido teoricamente mas facil que Marvel , que desde los 90 habia tenido sus licencias desperdigadas por varias productoras, que iban haciendo con ellas de su capa un sayo con desiguales resultados. En esos años, lo que hoy dia están logrando Marvel y DC no pasaban de ser los sueños húmedos de los frikis de la época.
Pero nos olvidamos de que aunque en su dia fueron las dos mas grandes en papel, y hoy lo son sobre todo en las pantallas, no son las únicas editoriales de referencia, ni los superheroes el único campo donde el comic tiene potencial para ser llevado al  terreno audiovisual De hecho, la que para mí fué bastante tiempo la favorita, ni siquiera es nortamericana, sino británica, y la conocí de la forma más apropiada: A ritmo de Heavy Metal.

Corrían mediados de los 80 y yo ya gastaba unos 12-13 añitos. Aún leía sobre todo tebeos de Bruguera y mi consumo de comic marvel se reducía a la colección G1 de Transformers. Los superheroes no me entraron por los ojos hasta que descubrí los Annuals de Arthur Adams.  En esos años tambien me habia ido juntando con los Jevis de la clase en mi colegio, y a hojear las revistas musicales como la Heavy Rock o la Metal Hammer, que las sacaba MC Ediciones. Esta editorial en un momento dado se hizo con los derechos de la editorial inglesa Fleeetway, rebotados de Zinco, la que tambien tenía entonces los comics de DC. Fleetway era la editora de la revista 2000AD, que nació en los 70, en plena convulsión de la crisis de esos años, y junto con la explosión Punk, se convirtió en un reflejo de las inquietudes de los jóvenes británicos, donde se estrenaron muchos hoy consagrados como Alan Davis, Moore, Gibbons, John Wagner y Carlos Ezquerra, Alan Grant, Ian Gibson, y posteriormente, Coleby, Bisley, Langley y otros muchos más.

Estos comics, con ciertos ecos de los superheroes americanos, y de algunos clásicos comics ingleses de aventuras como el futurista Dan Dare,  eran algo así como la respuesta británica, de unos ingleses muy cabreados con la crisis de los 70, el incipente Tatcherismo y los Neocons, en forma de bofetada a mano abierta con un guante de cuero con tachuelas. Todo muy Hard Rock. Eran los años de aquella primera crisis gorda de nuestro insostenible modelo de sociedad consumista, la crisis del petroleo de finales de los 70, que alcanzó a todos los ámbitos y dejó clara esa dependencia tan pegajosa, y que en Australia inspiró a George Miller para crear a su héroe postapocaliptico Mad Max. Y fué precisamente una fantasía tan oscura y desesperanzadora una de las inspiraciones para lo que acabó naciendo en los comics de Fleetway. Todo un universo futurista negrísimo, hiperviolento y cargado de mala leche.

Se han hecho un par de intentos de llevar al cine a su personaje más emblemático, el Juez Dredd, que es un poco la carta de presentación de un universo entre el Cyberpunk, el Heavy metal, la parodia descarnada, y las autorreferencias a la cultura pop británica. Un mundo futuro postnuclear, donde los EEUU quedaron arrasados por la guerra atómica y en Marte se libraron las guerras ABC (biológicas, átomicas y quimicas) a cargo de ejércitos de duros y poderosos robots. El mundo exterior está contaminado y  a merced de bandas de peligrosos mutantes  producto de la radiación. Mega-City1 es una de las megaciudades donde sobrevive la civilización, entre modernos edificios inteligentes, bloques masivos que tienen la población de distritos enteros, delincuencia fuera de control, bandas equipadas con armamento de las viejas guerras, y en medio de este caos, como símbolo del nuevo orden que intenta mantener todo unido, los Jueces como fuerza policial que legisla y ejecuta. Una visión que impresiona por lo cerca que estamos de acabar cualquier dia dejando en manos de un cuerpo así la seguridad de nuestras ciudades.

Pero el universo creado en la 2.000 AD es mucho más, cazarrecompensas mutantes como Johnny Alpha y sus Strontium Dogs, veteranos de las guerras que arrasaron medio planeta como Rogue Trooper, los Guerreros ABC, robots veteranos a su vez de las Guerras de Marte, reclutados de nuevo para pacificar el planeta que sigue siendo un puto caos, o acabando en una empresa privada que los destina a toda clase de "trabajitos" como Ro-Busters. Y uno de mis favoritos, Sam Slade, "Robo Hunter", un eliminador profesional de robots criminales o que se han vuelto majaras, y con una vida tan disfuncional como cualquiera de las máquinas a las que se enfrenta, y que con los años acabó teniendo una nieta y sucesora quie heredó el negocio familiar, Samantha Slade. Pero hay más mundos, porque en la misma revista apareció el guerrero celta Slaine, amo del Espasmo de Furia  (Un Berzerker, vamos), cuyo periplo hasta unir a todas las tribus y clanes de Irlanda es una obra absolutamente épica, llena de magia, humor y hostias como panes. Halo Jones, que nos narra la vida de una mujer que busca su lugar en otra suerte de futuro distópico con mucho viaje espacial, o Némesis el Warlock, un caballero alienígena de aspecto entre dragon y demonio que en un futuro aún más distante se enfrenta al emperador de un tiránico Imperio de Terra empeñado en exterminar toda forma de vida alienígena de la galaxia.  (Cucú, Games Workshop, hola?)
Detrás de todas estas colecciones y otras más estaban (y aún están) los talentos de guionistas como John Wagner, Alan Grant, Pat Mills, Dan Abnett o Alan Moore, y dibujantes como Ian Gibson, Carlos Ezquerra, Dave Gibbons, Brian Bolland, Kevin O´Neill, Brian Talbot, Clint Langley o Simon Bisley. Seguramente muchos de estos nombres os sonarán del desembarco británico en las editoriales nortamericanas de finales de los 80 y principios de los 90, y fué sin duda gracias a la plataforma que supuso esta maravilla de revista punta de lanza del comic inglés.
Como dije, hasta ahora, el único personaje de este universo tan macarra en ser llevado al cine fué Dredd, primero en una gran producción típica de los 90, de acción facilona, buscando la calificación para chavales, más orientada al lucimiento de su protagonista, Stallone, que a contar una buena historia de Dredd. De hecho se cambia radicalmente el tono al tratar de convertirle en un héroe, cosa que no es en absoluto. A favor tiene que el gran  presupuesto y el diseño de producción permitieron hacer una recreación casi literal de lo que se veía en los comics, sobre todo la visión hipermasiva popularizada en esos años por Simon Bisley. Visualmente es brillante aunque un poco recargado, aunque tiene guiños como la aparición de un Guerrero ABC  y ese momentazo Jamón contra Jamón, de duelo de sobreactuación entre Stallone y Armand Assante, que dió para un montón de memes.
Por su parte la adaptación que se hizo muchos años despues, a cargo de una productora independiente con bastante menos presupuesto, resultó sorprendentemente mucho más sólida, un producto de acción trepidante y muy adulta, que ahonda mejor en los personajes, con un Karl Urban que es absolutamente Dredd, con su frialdad, su dosis de ironía, y sin quitarse el casco en ningun momento, Olivia Thirlby como la Juez Anderson, mutante y psíquica, aquí una novata en prácticas, y la lider criminal Ma-Ma, Lena Headey enorme como siempre. Aquí no les preocupó la calificación para adultos, así que es burra como ella sola, pero a la vez no se le va la pinza convirtiendo a Dredd o Anderson en los Vengadores, la tensión está muy bien llevada todo el rato, y el menor presupuesto, que no permite muchos alardes y le resta mucha de la fantasía que sí tiene el comic,  hace por otro lado que todo se vea más verosimil, empezando por la propia ciudad y los jueces, que ya no parece que vayan de cosplay como en la película de los 90. Todo se ve más cercano y peligroso.
Dado que ninguna de las dos películas funcionó en taquilla, la primera por chorra, y la segunda por su pobre promoción, vemos que el mayor problema que tendría explotar en Cine o TV el universo de la 2.000 AD es dar con el enfoque. Desgraciadamente el comic sigue arrastrando el sambenito y los clichés de algo para crios. Por ello el primer intento falló al querer convertirlo en algo de consumo facil, y esta segunda no logró atraer más gente a las salas porque  "si es un personaje de comic tiene que ser para crios" y la promoción se encontró con una serie de escollos. Y ahí está el tema, que si intentan llevar estos personajes y estas historias al mainstream se los cargan. Una suerte de Universo Cinemático 2.000 AD tendría que explotar esa oscuridad en su beneficio,  películas muy, muy gamberras, dirigidas a espectadores de 16 años para arriba, la alternativa un poco más adulta a lo que hace Marvel, parecidas al rollo que tienen las películas de Deadpool, pero más oscuras. Precisamente esa ambientación en plan Darks que viene aplicando DC en sus películas, mucha textura para historias que son puro Heavy Metal. Por supuesto, serían producciones a cargo de un equipo británico, con guionistas procedentes de la revista, y buscando la forma de conectarlas entre sí.
Una buena idea, precisamente por temas de presupuesto, sería aprovechar esta versión del universo de 2.000 AD de la película de Dredd, como parece que, efectivamente está ahora mismo empezando a producir Netflix, de momento un piloto y cruzando los dedos, y a partir de ahí ir sacando miniseries. Dredd, Strontium Dogs, Slaine, tal vez, y si la cosa prospera, ir ampliando con más títulos, más presupuesto, y plantearse el salto al largometraje. Al cabo de un tiempo, si se ha ido ganando la suficiente cantidad de seguidores y de ingresos, se podrían llevar a cabo películas, también exclusivas para estas plataformas, que por otra parte, estoy viendo que eventualmente se va a acabar convirtiendo en el modelo estándar en la próxima generación de espectadores. No quiero ser agorero, pero muchos indicios vaticinan el fin de las salas de cine, no de las películas, ojo, sino de este modelo de negocio, ya que se busca el consumo cada vez más individualizado y a la carta.

Fuera como fuere, lo cierto es que el universo de 2.000 AD sería una interesante tercera opción, a la hora de establecer el escenario de las peliculas y series basadas en comics. Una que lejos de intentar competir con las otras dos, se crearía un nicho de fans realmente fieles que le permitieran crecer de forma controlada. Todo esto, por supuesto, si se hace bien.  Yo, ya firmaba si me entero cualquier dia de que Netflix, HBO, o cualquier otra plataforma de pago, quisiera dar luz verde  a un proyecto así, si se confirma definitivamente, por ejemplo, la propuesta de serie de Mega-City One para TV, como punto de partida,  y encontrarme con un universo de series y películas de la 2.000 AD despegando de las viñetas a las pantallas. El anuncio de algo así habría que celebrarlo con una ronda de pintas de cerveza negra, escuchando alguna de Motörhead a toda castaña. Todo muy British.