lunes, 29 de enero de 2018

De polémicas estériles y gatos atropellaos.

Resulta triste ver a nuestra profesión, ya tan depauperada aqui en España, encima dividida por cuestiones que deberían ser de cajón, pero ha vuelto a pasar, y es que la progresión de la maravillosa herramienta de division social que son las redes avanza inexorable hasta que acabemos peleados por nuestra combinación de gametos. (espera, si ya lo estamos)

Esta vez ha sido a cuenta de la inminente Heroes Con de Valencia. No es la primera feria de comic que se celebra en la ciudad, aunque sí va a ser la primera de esta especie de franquicia que nació en Madrid tras la compra del Expocomic por una agencia organizadora de eventos, que quiere establecer un estándar en lo que serían los Salones del Comic. Basicamente, ante el vacío sociocultural que vive el sector, la idea es llenarlo con una fórmula de Con a la americana. Una solución a medias, que desgraciadamente no es la que necesita la industria de este pais.

Luego está lo del cartel del evento, que es la madre del cordero de esta polémica. Querían a un personaje de comic que representara a la Escuela Valenciana del tebeo, así que quien mejor que el gato Pumby, una creación del desaparecido José Sanchís, que durante toda una época fué referente del tebeo infantil-juvenil, siempre presente en nuestros kioscos, y antes en los de nuestros padres. Un personaje tan querido, que, sin embargo, ha quedado como anclado en el tiempo, debido a la falta de la tan necesaria renovación del comic nacional, que sigue pendiente. Como la industria de antaño, de cuando hubo algo parecido a una industria, no tuvo un relevo generacional tras la caida de la monolítica Bruguera en los 80 y el hueco lo llenó el comic extranjero durante un par de décadas de sub-edicion, en materia de comic nacional seguimos con los referentes de los años 70 y anteriores. (Mortadelo, Zipi y zape, etc...) pero de eso, el pobre gatete no tiene la culpa, vayamos al cartel en sí.

Para esta primera edición, se ha asignado el cartel a Javier Mariscal, valenciano también, imagino que en la creencia de que una pieza de Arte Moderno le daría al cartel más enjundia y boato. veamos, para empezar, hay que asumir que lo que hace este señor es arte moderno, o tan siquiera arte. Yo estoy convencido de que no, pero como siempre, para gustos, los colores. Cualquier veterano del Víbora os podrá contar cómo este personaje se les arrimó en su primera época, a ver si se le pegaba algo de la postmodernidad.  O tambien la niebla que envuelve la forma en que consiguió el encargo de la mascota olímpica del 92, sobre lo que circulan historias mil, unas más fantasiosas y otras más veraces. No cabe duda de que el tio se ha creado un personaje que ha sido siempre realmente su inversión principal. Pero ya compararlo, como he oído por ahí, con Picasso o con Art Spìegelman, ya es querer llevar la broma muy lejos.  Es más bien un Txikitero de la cultura pop, ahora picando aqui, ahora parando un rato allá.

Y así, llegamos al dibujo del cartel, en el que este personaje da su visión del gato más célebre del tebeo. El primer problema que le veo a esto, es que ni siquiera es un monigote del nivel de aquellos del 92. Esto aún se lo ha currado menos. Otro problema es lo que transmite. No olvidemos que los eventos de comic se hacen para el grán público, no solo para profesionales, y han de transmitir gusto por las viñetas. Esto lo que transmite es que no nos lo tomamos en serio ni nosotros. Lejos quedan aquellos cartelazos de los primeros salones del comic dibujados por Max o Martí, o más recientemente, Pacheco o Ken Niimura.  Pero espera, vamos a suponer que fuera verdad que es una pieza de arte moderno, esto presenta otro problema. En Francia, con una situación sociocultural mucho más saneada que la nuestra, alguien viene con un cartel así, y probablemente no pasara nada. Pueden permitirse deconstruir a ese nivel la imagen de su comic. Nosotros no podemos. Nuestra situación es peor que la suya, es incluso peor que a primeros de los 80, cuando la explosion cultural de la época permitía a la Postmodernidad salir a la calle. Tras el bluff de los 80-90 Llevamos dos décadas de nuevo casi en la casilla de salida, sin practicamente nuevos referentes del tebeo español, y mucho menos comercial. Todo se ha vuelto muy minoritario y para entendidos.  La chavalería se va directamente a bajarse los mangas de internet. Necesitamos que al gran público el comic LE MOLE porque si no, solo nosotros acabaremos leyendolo. Este cartel no mola. Este cartel transmite pereza.

Y esto nos lleva a la polémica antes citada. Ante esta imagen, increiblemente, nos encontramos con una división total de opiniones. Debida, como ya digo a la tendencia de las redes sociales a compartimentarnos y dividirnos, pero tambien a la forma de ser de aquí. En nuestro mundillo del comic hay basicamente corrillos de amiguetes, donde se sitúan unos cuantos más "importantes" y luego todos sus palmeros. Esta base organizativa fomenta que todo se haga por favores y contactos, y tambien una comunicación unidireccional.  Todo lo que venga de esa direccion se acepta. Lo que vaya en la contraria no. Desde que apareció el cartel de marras, muchos de estos personajes empezaron a decir que les molaba, ya fuera por ironía, ya fuera porque, como somos tan cainitas, les hacía mucha gracia que alguien les arrojara esa belfa a la cara a los culturetas del comic, sin pararse a pensar que el perjuicio es para todos.

Y de esto me lamento yo. Que estamos todos en el mismo barco, pero no tenemos conciencia de grupo. La discusión se ha acabado yendo por senderos delirantes en ambas posturas, llegando a oir yo que si hacía o no hacía ninguna falta un Pumby en plan realista. Cláro que no hace falta, cómo si solo hubiera una forma de dibujar. Me habría encantado ver un Pumby hecho por cualquiera de nuestros actuales talentos del comic en Valencia, que se viera moderno, que se viera dinámico, o que se viera gamberro, cualquier cosa menos este monigote hecho con tanta desgana. Y si, entiendo de diseño, y sé lo que es una buena imagen corporativa, que es lo que un evento necesita. Y sé que este es solo un evento de muchos, pero es que ya son muchos años. A estas alturas tenemos opciones de lograr unas condiciones mejores para nuestra profesión, y pasan tambien por mejorar la percepción que el público tiene de ella. No somos unos vagos que no damos golpe, el nuestro es un oficio de verdad, y yo quiero que todos mis colegas de profesión puedan decirlo con la cabeza bien alta. No necesitamos esta clase de maniobras de politiqueo y marketing barato para llamar la atención sobre un evento. Y mucho menos ejercicios de nepotismo y compadreo. Queremos visibilidad pero tambien dignidad. La polémica no es una forma de construir industria, aunque a los medios de comunicacion eso se la sople. Tenemos por delante mucho trabajo, y desde luego debemos mostrar unidad. Sólo así lograremos mejorar las cosas al punto que nadie tenga que irse a buscar las castañas fuera si no quiere. Y por supuesto, estoy hablando de un ámbito mucho más grande que el del comic, porque todo está relacionado. Solo hay que darse cuenta de a quien se vota y lo que luego pasa..



5 comentarios:

Beatriz Albir dijo...

De momento el tuyo es el mejor análisis que he visto del tema. En profundidad y analizando cada detalle. Muy buena reflexión, Nacho. :)

PILAR MARTIN-FENIXFUTURA dijo...

Totalmente de acuerdo. Para nada es lo que se esperaba,parece un boceto hecho despues de una noche de juerga.

Hermes Cruz dijo...

(respiro hondo)
¡Pero que mierdas de cartel es ese!
Vamos, yo con un lápiz y una regla soy capaz de hacer un cartel mejor (y eso que no tengo ni idea de dibujar) pero vamos esto es un efecto más de otro cáncer que tiene este país que es el cuñadismo y el enchufismo; porque en otro país se hubiese hecho un concurso hubieran venido gente de profesional DE VERDAD y seguro que hubieran hecho un cartel más presentable que esta mierda.

Constant Von Balcke dijo...

Muchas cosas se mezclan, pero en definitiva, el dibujo de Mariscal (que, la verdad, estuvo muy , muy muy desaparecido desde 1992) parece no solo un dibujo rápido, sino además, una ampliación torpe (herramienta "ampliar x 500%")

Otra, que polémicas por carteles, hemos tenido cada vez que el Salón del Manga anunciaba el suyo. Que si era feo, insulso, o caótico o yo qué sé.

Al final, la cuestión es que hay un evento nuevo. Puede que no sea ideal, pero todo lo factible es mejorable.

Y al final, polémicas tenemos todos los meses. Cuando no es un cartel es si una dibujante puede hacer un cómic para un youtubber o no, si los mangas se nos comen o yo qué sé.

V de Volcano dijo...

"Que estamos todos en el mismo barco, pero no tenemos conciencia de grupo"
Has definido españa en una sola frase