viernes, 22 de diciembre de 2017

De vuelta a la Casilla de Salida.

Lo que acaba de pasar en Cataluña con las últimas elecciones, no por esperado, resulta menos amargo. Es la historia de este pais, y un poco de toda la historia de occidente y de la misma civilización. La cadena de agravios y de injusticias que construyen nuestras sociedades, siempre acaban reventando por algún lado.

Largos años de absolutismo y atraso, mantenido por una clase privilegiada que se aupó a espaldas de monarcas y tiranos para proteger sus intereses, nos dejaron un pais orgulloso de su ignorancia y que despreció siempre lo nuevo, y que consideró toda la cultura que no era popular (o populista) algo elitista y ajeno. Los cambios sociales aqui siempre entraron tarde y a destiempo.

Quien conozca la ley del péndulo puede entender perfectamente que tanto ataque durante décadas a las culturas y lenguas de ciertas regiones, iba a acabar provocando una reaccion opuesta a la larga. Hoy dia tenemos lo que se sembró durante tantos años de desprecio y manipulación. La manipulacion de unos gobernantes que siempre nos vendieron un pais que no era real, que sigue aparcado en la servidumbre y la pandereta, y de politicos muy mediocres que para tener con qué presionar al goboierno central, hicieron educar a toda una generacion en creencias nacionalistas que no se ajustaban a la realidad. Como tampoco se ajustan a la realidad las propagandas neoliberales que han aupado al gobierno a personajes cada vez más grises y serviles con el capital.

Y nuevamente, se impone el voto del miedo, el voto del prejuicio, el de la rabia y el de "a mi no me toqueis lo mio" Y ante todo, la comunicación, la tan necesaria comunicacion transversal entre regiones y ciudadanías, cada vez más contaminada por discursos de cierre de filas, se acaba de ir a hacer puñetas. El bloque indepe más radical ha acojonado demasiado al votante que normalmente votaba a partidos moderados. La pantomima interpretada por el anterior Govern con su amago de declaracion de independencia, tirando por una calle de en medio muy rara (no queremos pasar por el aro para pedirlo por las buenas pero tampoco queremos las consecuencias lógicas de pedirlo por las malas) Y el gobierno central, como buenos derechistas, no han hecho más que echar gasolina a la fogata. Todo esto ha dejado una brecha en la sociedad catalana, una zanja bien profunda que se ha apresurado a llenar un rio de color naranja.

Lo único seguro del resultado, que aún está sujeto a unos cuantos movimientos de Tetris, es que gana el clasismo y el giro cada vez más a la derecha, con esa vaselina que proporciona la politica neoliberal, que hace buena argamasa tanto con la derecha de siempre, como con burguesias nacionalistas, como con partidos que en su dia se llamaron socialistas. Se imponen las coaliciones de centro-derecha por toda europa, ya que son el barniz que mejor permite la explotacion de los trabajadores sin que se le vaya el brillo de la pátina de democracia. Y si la coalicion finalmente fuera de independentistas, y se propusieran otro "Visca la República" para tirarse el rollo, volveríamos a la casilla de salida. En cualquier caso, no veo más que derrota y cansancio.

1 comentario:

fabio dijo...

Muy cierto, por triste que sea. Cuanto daño estan haciendo Marianico "el corto", su panda y los que los precedieron a este país, por dios.