sábado, 16 de enero de 2016

El otro dia me dijeron que soy tonto.


Todos aquellos que teneis la santa paciencia de seguir este blog, que actualizo de pascuas a ramos, sabeis que,desde que uso facebook para los pensamientos del dia a dia, aquí ya casi solo escribo para desarrollar largos artículos sobre mis cosas o mis aficiones, o la situación de mi sector. Pues de esto último voy a hablar, precisamente, porque hace poco quise hacerlo en facebook, mas escuetamente y en pocas palabras, y acabé enzarzado en una pelea estúpida a causa de uno de los males de esta red social: la cantidad de gente que habla sin tener ni idea.

En mi caso, llevo en esto, profesionalmente, desde 1995, cuando dí el salto de los fanzines a las publicaciones profesionales con  el famoso DragonFall. En aquellos años resultó una jugada muy oportuna, hasta oportunista si quieres, por parte de unos pequeños editores que se estaban haceindo grandes gracias a su ojo para escoger proyectos, saliendo de ahí titulos tan sorprendentes y frescos como Mondo Lirondo, Gorka, Mr Brain , Tess Tinieblas o Manticore. Todo un testimonio de una generación de autores que podrían haber contribuido a la renovación de la industria del comic patrio, con productos competentes y hasta exportables. La vorágine estaba en marcha, animada por el boom de manga japonés por un lado, y la sobresaturación de comics americanos de los 90, cuando apareció Image, Salió la Linea laberinto para presentar una serie de nuevos comics españoles, y Glénat tambien lanzó su propia línea en el mismo formato, todo comic book en B/N. El clásico tebeo de grapa. Además de los comics humoristicos de la línea Fanhunter, que recibieron un fuerte empuje y se convirtieron en toda una línea de comics de distintos autores, en una suerte de reflejo de las indies americanas. Aquello fué un momento convulso, muy movido, vertiginoso para los que lo protagonizamos. En nuestro caso DF suponía el producto de consumo rápido, con el que hacer mucho dinero que invertir en esa renovación. Podía considerarse mediocre, pero fué lo que tocó en ese momento, sobre todo para mí, que estaba aprendiendo el oficio sobre la marcha. Seguramente mi evolución sin DF habría sido muy distinta, pero vaya, llegó aquella ola y la surfeamos lo mejor que pudimos, aunque acabamos tragando bastante arena.


Todo aquello era ilusionante y habría sido aún mejor si hubiera llegado a alguna parte, Por desgracia, mi sensación de que podíamos haber contribuido al relevo del comic español de antaño, de la enorme editorial Bruguera, cuyo fondo editorial gestionaba ya entonces Ediciones B, se fué diluyendo progresivamente, casi a la vez que la propia ola de nuevo comic en sí. Se había escogido un formato de comic de Kiosco, de comic comercial, pero se paró de apostar por ese formato desde las grandes editoriales que lo habían auspiciado, en cuestión de un par de años. Las grandes comprobaban que crear y afianzar la producción propia era un trabajo de años, como en su dia ya lo fué para formatos como el Pulgarcito, Esas editoriales grandes recibían  mayores ingresos de los comics y mangas extranjeros,así que se limitaron a eso de forma casi total, El sueño se acababa a medida que los esfuerzos por crear producto propio eran cada vez más raros y breves. las editoriales pequeñas dejaron de buscar productos comerciales y se centraron en el comic más de autor, alejado del lector masivo. las revistas de comics que habian experimentado un boom en los años 80 estaban desapareciendo una tras otra. Tras las infantiles y juveniles,(Mortadelo, Pulgarcito, Guai, FueraBorda) las de ciencia-ficcion y fantasía, (Zona 84, Totem, Cimoc) y las de tendencias y rollo más underground, (Cairo, El Vibora, Más Madera!) solo iban a quedar las porno y alguna de humor. El público estaba cambiando, el tebeo de kiosco empezaba a tener a finales de los 90 las horas contadas, Se veía venir una revolución de los medios que llamaba a la interaccion con lo audiovisual, con los videojuegos, con la producción de juguetes, si no se quería perder el tren del mercado, la iniciativa en el sector del entretenimiento, pero toda la industria del sector llevaba en retirada desde los 80. Se había acabado la edad dorada del Soft, en que se podían producir juegos a cuatro duros. Los microordenadores habian dado paso al PC y a consolas que pedían mucha, demasiada máquina, y más inversión. Las casas jugueteras nacionales, igual que las editoriales de tebeos, se estaban limitando a distribuir aqui el producto extranjero, y en definitiva, había cada vez menos ganas de apostar fuerte para no quedarnos atrás, quedarnos solo como meros consumidores de lo que se hacía fuera. A finales de los 90, el espiritu empresarial ya era el del dinero facil, el del riesgo Cero, el del pelotazo, el que estaba apostando por el ladrillo, y el sueño de revolucion cultural de los 80 se había desvanecido.

Desde entonces, mis idas y venidas por el mundo del comic español, han ido alternando el conformismo con la frustración. Desde aquel sueño que se desinfló en los 90, yo no abandoné nunca la idea de que se podía crear un producto de comic de calidad, comercial, popular y hasta exportable. Por supuesto, para lograr un objetivo así, hay que hacer una apuesta importante, y no hablamos solo de dinero, sino de medios y de tiempo. De todos aquellos autores con tanto entusiasmo,se produjo una diáspora en busca de mejores praderas. Los que eran más aptos para el mercado americano, los que optaron por las editoriales francobelgas, y los que simplemente se quedaron aquí a hacer el comic que les diera la gana en sus ratos libres. La dispersión acabó con aquel empuje de los 90, y sin empuje, no hay culo que se mueva. Lo he intentado, de verdad.

Varias veces he ido a las editoriales grandes, las que tienen medios, las que sacan buenos beneficios de editar el producto de fuera aquí, marcas que se venden solas como los tebeos de superheroes o ciertos Mangas, a proponerles nuevos productos propios, que puedan competir, que puedan ser hasta exportables, Comics realizados en combinacion con webseries o videojuegos, incluso con la producción de alguna linea de juguetes coleccionables. pensar, en definitiva,a lo grande y a largo plazo para crear industria y asegurar más puestos de trabajo. Las respuestas han sido más o menos como las que obtuve tambien cuando proponía una renovación para el salón del manga y otorgarle su propia imagen de marca. "es que lo veo muy caro, es que es muy costoso, es que no lo entiendo" Pero esto tiene más gracia, porque más de una vez, de alguna de estas editoriales me han expresado su anhelo de poder crear un producto así, tener su propio Mortadelo, sus Pitufos o Spirou. Algo que supusiera un éxito entre el público infantil-juvenil, exactamente lo mismo que yo pretendía, pero en cuanto he querido proponerles proyectos en serio en esa dirección, y se daban cuenta de que el éxito exige pensar a largo plazo, luego todo eran pegas y excusas, y al final me acababan diciendo " no, mira, mejor, haznos una parodia de esto o aquello, que es lo que el público quiere" Mucho quejarse, pero luego implicación cero. Y así me he tirado los últimos 10 años, más o menos desde que accedí al mercado francés y ví otra forma de hacer las cosas. Luego traté de aplicarla aquí, y obtuve a cambio una frustración que me tiene alternando periodos de hiperactividad con hoyos depresivos que me pueden durar meses. Porque además estas negativas, estos rechazos, me suelen sumir en el desanimo durante semanas seguidas. Y así no hay quien rinda en el trabajo.

Que ya sé que somos paises diferentes, que nuestra evolucion socioeconomica ha sido muy distinta, que ellos no se comieron una dictadura de 40 años cuyas consecuencias aún arrastramos en lo social y cultural, y nosotros no tuvimos un Mayo del 68, como tampoco un Woodstock, ni una Revolución Francesa, porque nos debió pillar estando en misa. Porque ademásm en el marco de la Unión Europea, nosotros siempre hemos sido un pais de servicios y nunca nos hemos podido permitir ser de verdad una democracia moderna. Pero en plenos años 90, ya instalados en la pasta gansa que estaba dando el ladrillo , había dinero, había medios, y durante unos años dejaron que nos creyeramos que iban a poner esos medios al servicio de nuevas iniciativas. Finalmente no fué así, y el pais se instaló de nuevo en la mediocridad.Y si, ya sé que el pais entero está así, en todos los sectores, pero siempre resulta doloroso ver esa falta de valentía en las empresas más grandes, por mucho que sea lo que hay.

Y después de todo esto, simplemente paso por una gran librería, y ahí están, en las estanterias como producto destacado. Libros realizados por o basados en distintos Youtubers de los que se han ido haciendo populares entre la chavalería de internet. Editados por la misma gente que te pone todas esas pegas. Por la misma gente que te dice que querría crear sus propios productos que pudieran establecerse como marca propia, pero que al final prefieren sacar esto, o parodias puntuales. En definitiva, una actitud mediocre. Y no solo eso, tambien atrasada, muy atrasada en el tiempo, porque es como si 20 años despues de que nosotros hicieramos aquel DragonFall, estuvieran buscando el siguiente Dragonfall, el siguiente pelotazo, la siguiente flor de un dia, en vez de sembrar y cultivar. Esa constatación me ha dolido, no por sorpresiva, pero si por reiterativa. En algun caso, resulta muy irónico encontratte en uno de esos libros una suerte de pastiche de vegeta, el personaje de Dragonball, en alusión al nombre del youtuber en cuestión,  cuando es la misma editorial que edita el manga en el que está basado ese personaje (y que en su dia ya hubo miedo a que nos metieran un puro cuando hacíamos el Dragonfall por utilizacion de imagen, de hecho fué la razón por la que solo parodiamos la maqueta de portada en dos números) Parece que hoy dia ya no se miran tanto eso, y es curioso, cuando otra editorial de las grandes , al ofrecerles un producto de humor con superheroes para el público infantil-juvenil, lo rechazaron, entre otras razones, porque ellos ya editaban superheroes, y no querían movidas con la casa madre. En definitiva: Sí a productos de merchandising ajeno que den dinero rápido, pero no a invertir esa ganancia en crear productos propios que les permitan no depender tanto de esas marcas ajenas.

Tambien he oido a alguien hace poco, a cuenta de este tema, decirme que "hombre, es que los niños tienen que empezar a leer con algo, y esto les llama la atención, no vas a pretender atraer público infantil-juvenil proponiendo a la editorial un Watchmen o un Maus" Error de apreciación, y muy gordo. Si habeis estado atentos a lo que he escrito, en ningun momento he hablado de crear un producto así. Todo el rato, mis referentes, como ya he comentado, son los tebeos infantiles-juveniles que ya consumí de crio (Mortadelo, Pitufos, Spirou, Astrosniks,..) junto con referentes de hoy dia a la hora de combinar lo audiovisual con el comic y el software (Dofus, Lanfeust, Invizimals) Se puede hacer, y de hecho por ahi fuera se está haciendo, La pena es que las grandes editoriales (o que van de grandes) no empleen sus medios en dar cancha a este empeño y acaben siendo las pequeñas las que apuesten y asuman todos los riesgos y unos costes que muchas veces no se pueden permitir, así que la aventura no suele llegar muy lejos, por no hablar de los autores que optan por autoeditarse con desiguales resultados. Todo en definitiva, muy disperso y algo caótico. Por esto no tenemos industria del comic, Por eso no podemos crear riqueza. No podemos crear futuro. Y trabajar sin perspectivas es trabajar sin motivación.

Tambien he oido que alguien me soltaba, así sin despeinarse, que no sé lo que es una editorial por dentro. Que soy insolidario con la labor del editor y que no tengo ni idea de lo que ellos tienen que arriesgar, y que muchas veces los propios autores no cumplen como es debido.  Caballero, no se equivoque: He trabajado con suficientes editoriales grandes y pequeñas de este pais y el vecino para saber, no solo como funcionan las editoriales patrias, sino cómo deberian funcionar. Sé perfectamente que la gente de las grandes editoriales con la que yo he trabajado no son ni muchos menos los dueños de sus respectivas empresas, que son tan solo un departamente dentro de un monstruo aún más grande, y que deben plegarse a las decisiones de jefazos o de consejos de administración que poco o ningun interés tienen en los tebeos, y desde luego, ningun interés en asumir riesgos. Y tambien conozco a las distribuidoras, La más importante del sector,cuando no era tan grande, ya quiso en su dia tentarme con un caramelo para darles la exclusiva del DF, y hoy dia se llevan hasta el 50% del precio de cualquier tebeo.
Los autores SIEMPRE somos el eslabón más debil de esta industria, lo que ya de por sí es tremendamente injusto, porque sin nosotros no hay tebeos, pero  somos muchos, y el editor siempre cuenta conque aparezca otro más desesperado,  Y en este pais en concreto, siempre preferirá traerse un tebeo de fuera. La mayoria de autores españoles editados por estas grandes editoriales ya vienen editados de Francia o los States. Aquí no es que hubieran invertido mucho en ellos.



Tambien se me ha repetido un montón de veces que esto es un negocio Como si no lo supiera perfectamente. Llevo más de media vida dedicado a este negocio. Y precisamente pensando en el negocio la opcion de futuro es crear nuestra propia industria. Por desgracia esa opcion da miedo a un gran empresario. Imaginate el vértigo que le da a un autor que se lanza a la autoedición porque no le han dejado más salidas. En mi caso es peor, porque mi inseguridad congénita hace que me piense tanto cada paso que debería dar que la autoedición para mí es como planificar la ruta hacia Mordor.

Por mi queja sobre esta cuestion se me acusó de faltar al respeto a los autores que realizan estos productos de temporada (lease libros de youtubers, parodias o libros y comics basados en cosas populares) por decir que me parecían productos mediocres, sencillamente como los que yo mismo he tenido que hacer en otras ocasiones y no lo voy a negar nunca que lo son. Y mi crítica nunca se dirigió a los autores, sino a la politica de las editoriales grandes que prefieren limitarse a este tipo de producto y luego rechazan intentos de crear algo propio y duradero. Pan para hoy y hambre para mañana. Eso es lo realmente mediocre.Y esta misma persona que me acusa a mí de insultar a los demás autores, es la misma que luego achaca a los propios autores su falta de profesionalidad, a la hora de cumplir con sus contratos, que hace correr riesgos al editor que los contrata. Pues, amigo, será mejor que se aclare usted. Los grandes editores no necesitan que nadie les defienda, menos conformismo, por favor.

En cuanto a que los autores somos unos atolondrados que muchas veces no cumplimos y nos columpiamos en los plazos de entrega, tan solo hay que dar un repaso a todo lo que he escrito hasta el párrafo actual: Muchos autores no pueden vivir de esto porque el entorno que hay no se lo permite, y han de compaginar este trabajo con muchos otros, eso solo para empezar. Yo mismo he tenido que aplazar un mes o dos una entrega a un editor porque estaba con otra cosa más urgente para otro, y, tristemente, mejor pagada. Y eso que me limito a los comics porque soy un cabezota.

Nosotros tenemos mucho más que perder si no cumplimos. Tenemos mucho más que perder en todas las situaciones. Porque además la revolución de los medios de comunicacion y los nuevos soportes digitales y la red, hacen que nuestro trabajo no solo se haya vuelto mucho más complejo, y tenga mucha más visibilidad (a dios gracias) sino que además esté a merced de cualquier sinvergüenza que nos copia dibujos para vender camisetas o descarga toda nuestra obra en la red.

En definitiva. Que me parece muy triste este escenario. Que a estas alturas de la película no le pueda ir a una editorial con medios a proponer proyectos para crear la industria que nos falta, y esta misma editorial prefiera instalarse en la pasividad. Y más triste aún que no pueda expresar esta queja sin que se me crucifique por ello. Francamente, yo he dicho lo que tenía que decir. Y el que no esté de acuerdo, que lo diga, pero que no insulte. Porque lanzarme las acusaciones que he recibido, de ser un ignorante, de ser un soberbio, de no tener ni idea de como funciona el comic en españa, es no tener ni idea de lo que he tenido que pasar en estos 20 años. Es decir que todas esas experiencias, pequeños triunfos, grandes decepciones y bastantes zancadillas, no ha significado nada, y eso, caballero, es INSULTARME. a mi y a toda una profesión. Y yo, con la gente que me insulta, no tengo nada que hablar.