martes, 14 de mayo de 2013

El largo viaje de la Doncella


Vuelvo a hablar de musica, y de Iron Maiden, en este año en que se cumplirán 30 de uno de sus discos más importantes, Piece of Mind, aunque realmente la idea de este post me ha surgido tras una reciente escucha de su último album. The Final Frontier. Un disco que tardé en adquirir, sin mucha prisa por oirlo, ante lo agotador y denso que me había resultado el anterior, como ahora explicaré, y que me ha dejado a cuadros, encontrandome ante el disco que mejor entra desde Seventh Son of a Seventh Son... y creo que no es algo casual, como voy a exponer en este post.

Siendo Fan de Maiden desde los años 80, cuando descubrí junto a ellos el Heavy Metal, me he oido cada album de estudio que han sacado hasta el presente dia, y muchos, muchos directos, que es donde siempre han tenido una contundencia y una puesta en escena que ha creado escuela para toda una generacion posterior de bandas de Metal. A estas alturas ya nadie les puede negar un puesto entre los grandes del Rock. Se lo han ganado a pulso, tragando carretera como unos cabrones, y aguantando bofetadas, tanto de la prensa musical, como de fans demasiado fanáticos para aceptar que los artistas evolucionan o sencillamente, se cansan de hacer siempre lo mismo. Otros son demasiado fanaticos para verles los fallos y piensan que todos sus discos son cojonudos. Vamos a matizar. Por supuesto, para gustos colores y no tengo porque estar de acuerdo con el resto de los fans o a estos no gustarles todo lo que aqui opino. Yo, como los descubrí en los 80, no tengo la misma opinión que quien los descubrió en los 90 y tiene Fear of The Dark como su disco de referencia. Está el factor teenager. Descubrirlos con 14 años es muy fuerte para cualquier chaval, y el primer disco que oigas suyo te marcará para siempre, por supuesto. Pero, claro, yo los descubrí con Number of the Beast... (de hecho en el mismo mes de 1988 me tragué ese, Piece of Mind, Somewhere in Time y Seventh Son... ah, las cintas de cassette de 90...)


Haremos un rápido repaso, los que ya los conozcan no necesitan que entre en muchos detalles, y a los que no los conocen no quiero aburrirles, quiero intrigarles.



La banda se forma a mediados de los 70 en el East End de Londres, un barrio de curritos, al comienzo de la brutal recesion economica de aquellos años, que fué fundamental para un estallido underground en música y comic británico sin precedentes (A Judge Dredd o V de Vendetta me remito) con el lider del grupo Steve Harris al bajo, Dave Murray y una larga lista de comparsas, como Tony Parsons, Dennis Stratton o Adrian Smith a las guitarras, Den Wilcock y más tarde Paul Di´Anno a las voces, y Doug Sampson y despues Clive Burr a la batería, todos ellos habian estado chupando mucho Hard Rock clásico con su buena base de blues y algo de Punk, justo la mezcla explosiva que provocaría el estallido de la New Wave of British Heavy Metal, y con ella, practicamente el Heavy de los 80. Sus dos
primeros discos Iron Maiden y Killers, están llenos de esa agresividad callejera y algo punki, que se reflejaba en sus portadas. La criatura que aparecía en ellas, Eddie, emblema del grupo, se acabaría convirtendo en el icono más reconocible del Metal. La musica de estos primeros Maiden es áspera, muy rockera, combinada con pasajes misteriosos creados a base de dobles armonias de guitarra. Son quiniquis, rápidos y siniestros, pura escena londinense post-punk






Llega 1982, y la banda cambia de cantante, Paul Di´Anno, de estilo más macarra, deja paso a la voz afectada y épica de Bruce Dickinson. Y graban The Number of The Beast. Un album entero de canciones nuevas, mientras los dos anteriores se habian estado nutriendo de canciones compuestas en su mayoría en los últimos 70. El cambio de sonido es muy significativo,  más contundente y Heavy, con una presencia en directo que gana enteros minuto a minuto gracias al verborreico y acróbata Dickinson.


Aquí empieza una etapa muy fructifera en que llega un cambio de batería, Nicko Mc Brain, y se asienta definitivamente el sonido de la banda, a lo largo de cuatro discos muy compactos y bien diferenciados entre sí: Piece of Mind, denso y melódico,con varios temas que son una buena muestra del caracteristico sonido

épico asociado a este grupo,  Powerslave, más accesible y contundente, con un par de temas más flojos, pero tambien grandes hits con los que se ganaron el mercado norteamericano, Somewhere in Time, más sofisticado y un poco más comercial para aprovechar el momento tan dulce que andaban viviendo, y donde empezaron a usar sintetizadores, cosa que hizo empezar a arquear la ceja a los fans más conservadores, y Seventh Son of a Seventh Son, conceptual, atmosférico y misterioso, donde se completa el viaje iniciado en el anterior, y se apuesta claramente por teclados y armonías sinfónicas junto a su guitarreo potente y fluido, el sonido va evolucionando de una forma natural de un heavy clásico sin concesiones a algo parecido a lo que va a ser el metal progresivo. Algo que definitivamente le tocó las narices a una parte de su público mientras otros nos íbamos maravillando con la mezcla tan eficaz de hard rock y un sonido más avanzado.



Y entonces llegan los 90 y se les va la pinza...

No, bueno, no quiero ser injusto, hubo sus razones, y la principal fué que el guitarrista Adrian Smith, uno de los pilares del compacto sonido Maiden, habiendo compuesto solo o en colaboracion con Dickinson y Harris, muchos de sus temas más reconocibles, acaba tan frustrado por la caña que le están metiendo,  (8 años de disco-gira-disco-gira) que se va del grupo, añorando sus dias de banda de club.  Esto modifica el rumbo que habia ido tomando la musica de la banda y se produce un primer volantazo en plena ruta, cuando deciden que van a volver a un sonido más crudo, más garajero y con la adicion de un nuevo guitarrista, Janick Gers, que le pone voluntad, pero tiene muchos menos recursos componiendo, llegan dos discos que han envejecido fatal, No Prayer for the Dying y Fear of the Dark. ¿Son contundentes? Si ¿Son Heavies? Por supuesto ¿Son la continuacion lógica despues de Seventh Son? Pues me temo que no. Además tienen otro pequeño problema, que se acentúa con cada nueva escucha. Se hacen cansinos, se hacen pesados. Cuesta acabarselos. Nunca me había pasado eso con esta banda y me quedé bastante, digamos desconcertado... Tras los respectivos trallazos iniciales, más accesibles, ambos discos van perdiendo gas. Se imponen melodias y recursos repetitivos, monocordes, poco frescos.  Tras sucesivas escuchas de ambos siempre me quedaba con un regusto raro, hasta que me dí cuenta del problema: No aportan nada a lo ya hecho anteriormente, ni son una evolucion, ni son una vuelta al sonido de los dos primeros como muchos proclaman, son un desvio hacia no se sabe muy bien donde.


Tras estos dos, resulta que otro que ha acabado quemado es Bruce Dickinson, que ya había hecho amago de irse en un par de ocasiones, esta vez hace el petate y se larga de verdad. Problema añadido, Bruce era otro de los tres pilares del sonido Maiden, así que se impone reinventarse. El problema es que la reinvencion no es completa. Ya sea porque su manager les aconseja que traten de captar el ambiente oscuro y depresivo del metal de los 90, o porque ellos mismos se encontraban algo jodidos por el incierto rumbo a tomar, el sonido se resiente más. Se añade un nuevo cantante, Blaze Bayley, de registro mucho más bajo que Dickinson, y Harris y sus chicos se ponen a componer algo que suene a nuevo, pero en el estilo monocorde adoptado en los 90, que cada vez se está quedando más cojo, aparte que la proporcion de virtuosos y mediocres en el grupo se pone al fifty-fifty, y les salen dos ñordos de discos que he sufrido para acabarmelos. El uno, X-Factor, monótono, interminable, de canciones dos octavas por debajo del sonido de antes y algo mas lentas, que parece que el aparato de música se esté quedando sin pilas. Era la primera vez que me aburría oyendo a Iron Maiden y me supuso el WTF definitivo.Por supuesto , hay a quien este disco le gusta (me alegro por él) y que para defenderlo afirma que es una valiente apuesta por el rock progresivo y que no se puede apreciar a la primera y que gana en cada escucha. Vale, para empezar, no puedes competir en el mercado del Heavy Metal con un disco que no entra a la primera, porque es un suicidio, si no llega a ser Iron Maiden no se lo compra ni el tato, me lo volví a oir varias veces a ver si entraba y no había forma, todo el rato deseando que se acabe ya, vamos, lo último que me esperaba encontrarme en un disco de esta gente, y por último, la onda progresiva ya la habían empezado a encarar en  Seventh Son y el resultado no era este en absoluto. Y no, no creo que el problema sea que yo no entienda de Rock Progesivo, porque si esto es Rock progresivo, entonces Rush es una tuna. Virtual XI es tres cuartos de lo mismo, quiere sonar más ligero y comercial, pero no engancha. Las canciones se hacen largas y repetitivas. Mucho uso y abuso de los cuatro trucos de mago y encadenamientos que las alargan innecesariamente, ni los singles se salvan de esta práctica, a pesar de que tratan que suenen a Maiden de la vieja escuela, solucion a medias, sin Smith o Dickinson componiendo. En definitva, de todo lo que produce Maiden en los 90, solo me puedo quedar con un puñado de canciones, porque los discos no me funcionan en conjunto. No parecen pensados para oirse de un tirón.  Y no fueron pocas las voces que entonces afirmaron sin cortarse un pelo que Maiden estaban acabados. Si despues de esto me hubieran dicho que la banda hacía una gira de despedida y cerraba el chiringuito me lo habría creido, pero tambien habría sido un final muy triste e injusto para quienes habían sido tan grandes, salir por la puerta de atrás despues del periodo más flojo de su carrera.
Pero siendo unas bestias del directo, daba igual la calidad de los albumes de estudio, las giras les seguian redimiendo y contaban con al cariño de millones de fans, así que siguen adelante, y aqui agarrarse, que vienen curvas. Porque la banda seguia siendo muy querida pero a Blaze no lo tragaban los fans más fanáticos,  hasta el punto que Bruce Dickinson se reincorporó de emergencia para terminar la gira Best of the Beast (el primero de una larga lista de recopilatorios de grandes exitos) porque Blaze estaba tan desanimado que aquello amenazaba con petar.  Acabada esta, empiezan una serie de reuniones en las que se decide que Blaze se de el piro (el que menos culpa tenía) Se propone que vuelva Bruce, pero he aquí que él llevaba dos discos en solitario grabados junto a ¡Sorpresa! Adrian Smith, así que para no dejarle fuera de la ecuacion, se le ofrece tambien volver al grupo, pero, claro, eso implica que Janick se abra tambien, pero como el tio se veía jubilandose en Maiden y no estaba dispuesto a soltar la teta, y además anima muchisimo el cotarro en directo y los fans le adoran, se acaba decidiendo que la banda tendrá tres guitarristas. Curioso apaño, que ha tardado en ser adecuadamente explotado en los discos, aunque en directo permite que Dave y Adrian se lo curren mientras Janick hace el fucker.


Y empieza esta última etapa del grupo, con cuatro discos sucesivos , los cuatro en un estilo muy similar, que trata de recuperar la onda de metal progresivo de "Seventh son"e ir por fin poco a poco hacia adelante en la buena direccion, pero el tiempo ha pasado factura, en el primero de los nuevos discos, A Brave New World, el cambio es palpable, vuelve el tándem Smith-Dickinson y su facilidad para sacar temas que entran a la primera, sin embargo, el disco en general aún arrastra secuelas del mediocre sonido de la etapa anterior, y por ello es el que peor me aguanta una escucha de un tirón. Aún así, tiene unas cuantas canciones que ya anuncian que lo peor ha pasado y la recuperacion está llegando. El siguiente, Dance of Death, es, un album sin grandes sorpresas, que sin salirse mucho del guion ofrece unos cuantos temazos más y en general se hace menos pesado de oir. Llega el tercero, A Matter of Life and Death, donde Maiden se lanza en plancha a la onda progresiva, ya sin concesiones, pero esta vez, con la actitud y el ánimo adecuados. Y le sale un discazo que gana enteros con cada nueva escucha, aun así, se aprecia el abuso de melodias y fragmentos que ya se han usado hasta la saciedad, que lastran un poco todo el conjunto. Y cuando anuncian su decimoquinto disco (cifra redonda, ojo) The Final Frontier, en principio no me doy prisa por adquirirlo, ante la pereza que me da pensar que necesitaré varias escuchas para apreciarlo como me ha pasado con los dos anteriores. Y cuando al fin me hago con él... me llevo la sorpresa de mi vida. Un disco que entra a la primera, con un sonido fresco, dinámico, con cambios de tiempo que no suenan forzados, que fluyen de puta madre, con algunas influencias de la etapa Somewhere-Seventh Son, con una mezcla genial de heavy y progresivo... (la única pega que le veo es que uno de sus temas, Starblind, tiene un estribillo que parece fusilado de Infinite Dreams, una canción de Seventh Son) Lo habían hecho, habían cerrado el círculo, el largo desvio en el viaje de la Doncella tocaba a su fin y ya enfilaban en la direccion que habían tenido que abandonar hace 23 años.
 Lo único que lamento es que un album tan memorable tenga una portada tan fea, y es que Melvyn Grant, sustituto de Derek Riggs en varias portadas de Iron Maiden desde Fear of the Dark, carece completamente del impacto visual y dinamismo de este. Y el cambio de look que le han querido hacer a Eddie porque el clasico "ya no daba miedo" (si ellos lo dicen...) ha tenido un resultado muy poco afortunado. Cuando algo no está roto no lo arregles... pero claro, la oficina de management debió pensar que de ahí podría salir una lucrativa nueva linea de merchandising, con un nuevo estilo para una nueva generacion. Cosa absurda, porque los crios de 14 años de hoy dia se siguen comprando las camisetas de los 80 que me compraba yo a su edad. Por lo que sé, Derek Riggs e Iron Maiden debieron acabar mal al cabo de los años, no me extrañaría que por temas de licencias y derechos de autor. Ellos siempre han dicho que empezaron a buscar otros ilustradores porque sus Eddies empezaban a no tener fuerza. Como siempre, la historia completa se sabrá algún dia...
Por supuesto en las giras todo queda superado por su tremenda puesta en escena y la  muchedumbre que enloquece volviendo a tener delante a los Maiden de los 80, o a algo muy parecido, más una cosa melenuda que se agita, brinca y retuerce como si le estuvieran aplicando corriente a los cataplines, (No, no es Eddie, es Janick) Por otra parte, van alternando las giras de los discos con otras en plan revival de grandes éxitos, donde hasta reproducen los decorados y la parafernalia de sus giras más históricas. Esto me hace pensar que realmente Maiden es esto. No solo una empresa con estudiadas campañas de marketing, (que tambien) sino, sencillamente, una banda veterana con varias épocas diferentes a sus espaldas que ha vivido la evolucion del heavy desde los escenarios. Que tratan de seguir siendo ellos mismos en el medio del torbellino de fans que les piden que siempre hagan lo mismo y los que les acusan de repetirse más que el ajo. En medio tambien estamos los que nos complace que evolucionen, aunque eso implique marcarse sonoras cagadas que hemos aguantado estoicamente aunque las hemos señalado.  Porque el fan de verdad es el que los ve como son, humanos que se equivocan,  y les siguen apoyando.  En su largo viaje la Doncella se ha cargado de un equipaje que pesa como tres quintales, un pesado equipaje de melodias e iconos que se han convertido en marca de fábrica y que los fans les reclaman, y ellos tienen el suficiente oficio para establecer una adecuada equidistancia, entre el sonido de siempre y los nuevos retos que se plantean, con cagadas y todo. Precisamente el periodo más oscuro de su carrera ha sido ese periodo en que no terminaban de sonar ni a una cosa ni a la otra. ¿Maquina de sacar merchandising? a estas alturas y pensando en la jubilacion bien tienen derecho a hacer caja. Solo espero que cuando llegue el dia fatidico en que anuncien que cuelgan las guitarras (que me gustaría que tardara aún, pero sé que es importante conservar la dignidad) lo hagan con otro discazo a la altura de cualquiera de estos últimos.

No quisiera cerrar este articulo sin proponer una seleccion de temas para los que quieran descubrir a esta banda de casi 40 años de historia. A estas alturas de la película , hay ya tantos recopilatorios oficiales que es dificil ser original, así que ni lo voy a intentar. Estas son, sencillamente, algunas de mis preferidas. "Enamorate de Iron Maiden en 20 canciones". No es un mal titulo XD

-Sanctuary
-Phantom of the Opera
-Killers
-The Prisoner
-Number of the Beast
-Hallowed be thy name
-The Trooper
-Still LIfe
-2 Minutes to Midnight
-Rime of the Ancient Mariner
-Stranger in a Strange Land
-Seventh Son of a Seventh Son
-The Clairvoyant
-Fates Warning
-Judas be My Guide
-The Clansman
-The Fallen Angel
-Paschendale
-Out of the Shadows
-Mother of Mercy


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