viernes, 5 de junio de 2020

La ventana está abierta, y la mosca se sigue comiendo el cristal.


En un sistema neoliberal, donde solo rigen las leyes del mercado, la condicion humana se ve muy condicionada a nuestro nivel adquisitivo. Eres persona en la medida que eres consumidor y productor. Si no produces, al menos has de consumir, si no produces ni consumes, te vuelves invisible. Y al mercado no le importa la gente invisible. 

En paises donde el capitalismo se aplica de forma feroz, se crea un bucle en torno a las rentas más bajas, del que es muy dificil salir, ya que el propio sistema exige unos niveles de endeudamiento para poder ascender, que las rentas bajas no pueden devolver. Como resultado, la gente pobre se ve atrapada en espirales de marginalidad. Una tormenta perfecta de bajos recursos y baja formación.

En los USA, tradicionalmente, los afroamericanos han estado relegados a esas rentas bajas, ya que partían de una situación prévia que les hizo comenzar este amoral juego de Monopoly con apenas dos centavos. A lo largo de su historia, y a medida que se iban logrando avances en los derechos civiles, este pais ha ido aplicando medidas y ayudas hacia colectivos tradicionalmente desfavorecidos, en un claro intento de lavar la mala conciencia de toda una nación.

Pero una cosa son las políticas de estado, y otra la realidad económica, del mercado. Los poderosos intereses privados, a los que se les llena la boca hablando de libre mercado, lo que quieren sencillamente es al estado fuera de sus negocios, ninguna regulación, ninguna imposición, y así, las grandes megadepredadoras se pueden zampar sin contemplaciones a las pequeñas que cada vez tienen menos posibilidades en un sistema más y más controlado por las primeras, que son quienes deciden sobre salarios y sobre precios, sobre, en definitiva, la calidad de vida. Eso es un oligopolio, un sistema donde un reducido grupo de empresas lo decide todo, con la connivencia de estados (y el estado somos los ciudadanos, ojo) cada vez más reducidos al papel de fiadores y pagadores por si algo sale mal..

Esto favorece que vivamos en una realidad donde se refuerza el individualismo como una manera solapada de potenciar algo más profundo, más atávico, el sentimiento de clan. Mirar por lo tuyo y lo de los tuyos, que tradicionalmente se ha considerado una buena práctica, sana y necesaria, basicamente, para la supervivencia en un entorno hostil, pero que a lo largo de la historia siempre ha dinamitado todos los intentos de crear sociedades abiertas, justas y plurales, favoreciendo en cambio la perpetuación de sistemas verticales, piramidales, clasistas, estratificados, donde el grupo en el que nazcas va a determinar tu enfoque.

Existe en los USA una gran cantidad de gente relegada a las rentas bajas, a una educación muy deficiente y a la marginalidad, y entre esa  gente hay mucha que no pertenece a ninguno de los colectivos tradicionalmente oprimidos. Solo son blancos caucásicos pobres, que no logran salir de trabajos precarios, y culpan a las otras étnias de estar llevándose las ayudas y atenciones del sistema federal ¿os suena? porque aquí tenemos a unos pollos parecidos, con bandera y todo. (ya sabeis, la del pollo)

Esta gente, que no es poca, y que acumulan mucha rabia y armas, son los que han puesto en el gobierno a un presidente que creen que les comprende, que jamás se ha visto en sus situación de miseria porque nació rico, y que solo comparte con ellos un casposo tufo reaccionario, xenófobo, ultranacionalista e imperialista, que quiere hacer "america grande otra vez" Pero, ojo, sería un error coger unicamente a esta gente y convertirles de forma torticera en "los malos" de esta película, porque son , sencillamente, gente puteada, tan puteada como el resto de la marginalidad estadounidense, y al igual que marginales afroamericanos o latinos, constituyen un autentico muestrario de guerrillas de barrio. De barrio humilde, por supuesto. 

Toda esa marginalidad exhibe la forma más pura, más primaria, de sentimiento de clan. Defienden sus casas, sus colores, y sus bandas, con particular vehemencia y uso de la violencia, sin miramientos, sin nada que perder. Son la otra cara del American Way of Life. Lo que te encuentras en la trastienda del deslumbrante centro comercial. Tranquilos, nada hará que esto detenga el negocio. De hecho, para el negocio es muy bueno que las distintas identidades se sientan amenazadas, así podrá venderles espacios seguros y paquetes de autoafirmación, con tal de que sigan enzarzadas entre ellas y no molesten a los mayores, que están trabajando. ¿O es que alguien ha visto que el mercado tiemble porque haya un Dia del Orgullo? No, lo integra en su sistema, y sigue adelante. Si durante un tiempo les convino la segregación, ahora les conviene la discriminación positiva y comentarle al currito de clase trabajadora que revise sus privilegios. Lo que haga falta para que todo se mantenga por debajo de la línea de seguridad. SU línea de seguridad.


El mercado lo único que quiere es estabilidad, y que todo cambie lo justo para que todo siga igual, y solo necesita ser capaz de gestionar la frustración de unos o de otros. Las protestas, los ataques, los disturbios, siempre son de grupos y colectivos de ambos lados del espectro, de individuos, en definitiva. Individuos que no deben dejar de producir o consumir, porque entonces SI se vuelven un problema.

Una de las salidas a la pobreza y la marginalidad en los barrios conflictivos estadounidenses suele ser hacerse agente de policía. Nos puede parecer que no les va mal, con sus bonitos uniformes y sus elegantes coches patrulla, pero el sueldo de un policía promedio, en un pais rendido al capital, donde la sanidad pública es un desastre mayor que aquí, y la privada es carísima, no le suele dar para un buen seguro médico, aparte del que les proporciona el cuerpo. Muchos, sencillamente, no se pueden permitir ser heridos en acciones, y ante la duda prefieren que sea el otro el que vaya al hospital. Esto crea un clima de paranoia, de policias de gatillo facil, que apuntan a la cabeza ante la más mínima señal de amenaza. No son todos los casos, pero hay bastantes, y suelen adornar las noticias de medio planeta.

Analizando lo que ha pasado en los últimos dias, y la cascada de reacciones, declaraciones, muchas de ellas hechas en caliente, una persona que no se quiera dejar arrastrar por esta tormenta perfecta de paranoia, se da cuenta de que el verdadero problema, la causa de todo, es el sistema en sí, que permite que existan estos bucles sin fin. Se denuncia que existe un racismo sistémico, pero ese racismo está en los individuos, no en un sistema neoliberal al que el color de tu piel se la pela, la realidad es más profunda que eso. Vivimos en un clasismo sistémico, sostenido por una estructura de poder vertical regida por el egoismo y las ánsias de control de los recursos,  y a los de las rentas bajas siempre les va a tocar pagar el pato. Para protegerse de las iras de los puteados, el sistema deja que estos se ataquen entre ellos, echandose mutuamente la culpa del mal. Al final, lo que subyace debajo de todo esto es, una vez más el sentimiento de clan, y a un nivel más atávico, más subconsciente, el MIEDO.

El miedo animal es la base de la mayor parte de nuestros comportamientos instintivos, y sigue rigiendo nuestras vidas a un nivel subconsciente. El miedo ayuda construir las estructuras de clan, donde la forma más básica de organización es la intimidación directa, y se impone la ley del más fuerte. A lo largo de la historia hemos visto refinamientos y  variaciones de esta misma estructura, y al final, siempre es lo mismo.  No sé si algun dia el ser humano se liberará de sus instintos animales, o por lo menos, del miedo y sus iteraciones, porque en ello nos va poder dar o no el siguiente paso en el progreso de la especie. En ello nos va el futuro.

Pero por ahora, parece que no damos para más. Seguimos siendo la mosca que se estampa contra el cristal, teniendo la ventana abierta.

miércoles, 27 de mayo de 2020

La saga de Star Wars: La Trilogía de la Guerra de las Galaxias


Así es como la estuvimos nombrando durante muchos años. Los muchos años que pasaron hasta que a alguien se le llego a ocurrir rodar nuevas películas, estas 3 fueron todo lo que había, y en España siempre tuvieron el sobrenombre de La Guerra de las Galaxias, que fué el título que se le dió a la primera de ellas, de 1977, como en Francia fué Le Guerre des Etoiles, cosa que supimos por el triple etiquetado de los blisters de las figuras. Que de eso tambien voy a hablar en este post.

Vista ya la tercera y última de las películas que conforman la actual trilogía de Star Wars, creo que mucha gente va a tener la tentación de repasar y categorizar toda la saga en su conjunto, las 3 trilogías, que son tan distintas entre sí como las películas que las conforman. Un fenómeno que no solo es historia del cine, sino parte indisoluble de la cultura Geek de la que muchos nos hemos nutrido durante décadas, ya que establecieron no solo una poderosa referencia, sino uno de los pilares fundamentales de dicha cultura. Por esto mismo, yo tambien he querido hacer mi aportación y en estos 3 posts voy a echar un vistazo, con la perspectiva que da el tiempo y la experiencia, a lo que ha sido este mostrenco sin precedentes en la historia del entretenimiento.

Allá por los años 77-78, yo era un retaco que ya empezaba a ir al cine (nací en el 73) y mis primeras experiencias habían sido con reposiciones (entonces se hacian mucho) de películas de Disney, entre clásicos como Merlin o Peter Pan y otras más recientes (aunque los 70 fueron poco pródigos para la compañía) como Robin Hood,  Se nos ha Perdido un Dinosaurio o El Gato que vino del Espacio... Y entonces llegaron los primeros anuncios de LA GUERRA DE LAS GALAXIAS, con imágenes que al instante se me quedarían grabadas en la retina. Al poco llegarían a la TVE (cuando solo había dos canales) las series Space 1999 y Mazinger Z, por lo que cualquier película o serie que mostrara naves espaciales, paisajes cósmicos o robots tenía TODA mi atención. Tambien me flipé muchísimo con los juguetes que salieron junto al estreno de la película, (aquí llegó en las navidades del 77) aquellas figuras de Kenner con un parecido tan brutal con lo que se podía ver en la pantalla, algo que marcó un hito en la industria y aún me generó más Hype de cara a lo que iba a ver en el cine.

Y aquella película, sin duda, cumplió con mis expectativas: espectaculares naves (la secuencia de inicio con el destructor espacial llenando toda la pantalla la recordaré toda la vida) vistosos robots (entonces pensaba que incluso Darth Vader y los Stormtroopers eran robots) y los increibles paisajes del espacio, de los planetas, los pasillos de la estrella de la muerte... Todo secuencias imborrables en mi memoria. Todo eso me lleva a una reflexión. Las películas con las que crece una generación siempre serán, aunque sea a un nivel subconsciente, el estándar por el que medirán el cine que vean el resto de su vida. Esto es un problema para ser objetivos, así que con el tiempo, y las sucesivas revisiones, me he vuelto más pragmático, y las he vuelto a considerar. Y he aquí el resultado de mis actuales observaciones.


No voy a entrar en los muchos detalles de esta producción, porque para los fans de la saga son de sobra conocidos. para el resto, baste decir que el joven director George Lucas, un enamorado de los seriales de aventuras y de la cultura pulp y los comics, y protegido de Francis Ford Coppola, que le había producido la película American Graffitti, quiso trasladar las aventuras de Flash Gordon al cine de los 70, con un despliegue visual similar al que había visto en 2001 de Kubrick, que había dejado impresionada a toda su generación con su recreación de una tensa y atmosférica odisea espacial. Lucas quería una ambientacion de ciencia-ficción con esa apariencia de realismo, pero todo más gastado, más usado, que encajara en un entorno de aventureros curtidos y épica al viejo estilo.  Hay que decir que la Ci-Fi de la época era muy distinta a la de las décadas anteriores.
En los años 50 y 60 cualquier pelicula del espacio era una modesta producción de serie B, con un ajustado reparto y unos rudimentarios efectos visuales, las naves parecían de juguete, y los alienígenas eran claramente gente disfrazada. 2001 dió un volantazo a todo esto y empezó una era de ciencia-ficcion más seria, intelectual, y en general, más pesimista, con distopías como Planet of the Apes, Soylent Green, o Logan´s Run. Los años 70 fueron un tiempo de desmitificación y deconstruccion de los viejos códigos del cine de Hollywood. 
Lucas se había empapado de todo aquello y había realizado su propia película sobre una distopía futurista, THX 1138, que llamó la atención de Coppola, y consiguió financiación para convertir un trabajo de fin de carrera en una cinta para estrenar comercialmente. No consiguió los derechos de Flash, pero siguió con su propia epopeya espacial, su propia Space Opera, manteniendo la idea de un imperio espacial, unos variopintos héroes, una princesa en apuros, y una revolución en ciernes. Todo esto aliñado con atmósferas y personajes que evocaban el Western, el cine de Samurais, o el bélico. Quería volver a una ci-fi entretenida, ligera, pero con textura, con mugre, que se viera moderna y a la vez atemporal.  Le costó mucho tiempo y portazos de las grandes Majors de Hollywood, pero finalmente, un productor ejecutivo asociado a 20th Century Fox apostó por el proyecto, y comenzó la tortuosa tarea de hacer realidad STAR WARS.


El valor de esta película, conocida aquí como La Guerra de las Galaxias, está sobre todo en su eficaz introducción a su universo, que consigue suspender la incredulidad en los puntos clave que hacen avanzar la historia. Visualmente impacta desde el minuto 1 con su abordaje espacial, la aparición del villano Darth Vader , la captura de la princesa Leia, y la huida de los dos robots que guardan unos importantes documentos secretos. A diferencia de Flash Gordon, aquí no hay héroe absoluto de esta epopeya, y se trata de una obra más coral. Un aspecto que se va a volver una de las señas de identidad de esta saga.

Descubrimos a un joven granjero, Luke, que está harto de su vida en un páramo desierto mientras sus amigos se van en pos de una vida mejor o cuanto menos, a ver mundo (mundos más bien) Su relación con un anciano sabio que se ha convertido en una figura paterna para él, y la muerte de sus tios, única familia que le quedaba, a manos del imperio que busca a los robots, que por azares del destino (o la voluntad de la fuerza) acaban a su servicio, le dan el empujón definitivo para abandonar ese lugar y embarcarse con el viejo Ben Kenobi. Ahora tienen una misión, hacer llegar  estos robots a manos de la alianza rebelde, que lucha contra el control del imperio sobre la galaxia.


En su viaje se asocian con un cínico contrabandista, Han Solo, y su peludo copiloto Chewbacca, que, casualmente pilotan una vetusta nave que es "el montón de chatarra más rápido de la galaxia". Tras un viaje infructuoso, (porque su planeta de destino ha sido destruido por el Imperio) acaban capturados por el destructor de planetas, una inmensa estación espacial conocida como la Estrella de la Muerte, donde casualmente tambien está la Princesa prisionera, el principal villano, Tarkin (un sóbrio y efectivo Peter Cushing) y su lacayo, el caballero oscuro Darth Vader. Hasta aquí la suspensión de la incredulidad ha funcionado espectacularmente bien, a pesar de que su primera mitad adolece de una terrible falta de ritmo, sobre todo en la parte del planeta desierto, (unos tórridos paisajes tunecinos) con secuencias y transiciones muy largas, ya que ahí Lucas quería crear una atmósfera a lo Western italiano, pero sin acabar de entender los tiempos de Sergio Leone. Salvando esto, que los personajes principales de este drama acaben confluyendo en el mismo lugar, no se ve demasiado forzado.

Es a partir de la llegada a la Estrella de la Muerte, cuando la trama coge algo de ritmo. Se nos confirma que la información que guardan los robots tiene la clave para la destrucción de la propia Estrella de la Muerte, y que el tiempo corre en su contra. Tambien la princesa Leia se nos revela como una heroína con carácter, liderazgo y mala leche, que la aleja del clásico rol de la dama en apuros. Y tenemos tambien un duelo entre los dos veteranos caballeros pertenecientes al culto que usa la misteriosa energía cósmica, conocida como La Fuerza. El antiguo caballero Jedi, Obi-Wan Kenobi, y el caballero renegado Darth Vader, que usa el poder del lado oscuro de la Fuerza.  La ejecución de Kenobi a manos de Vader, que es tambien la muerte de la inocencia de Luke, prepara el escenario para el acto final.

Tras una huida en la que asistimos a la primera batalla espacial de la película, que nos sirve de aperitivo para lo que está por venir, finalmente vemos a los rebeldes, de acuerdo a un plan elaborado a contrarreloj, lanzar una flotilla de pequeñas naves de caza a atacar la imponente estacion espacial del Imperio mientras la operación es seguida desde sendos puestos de control rebeldes e imperiales. Aquí la acción pasa a ser la de una cinta de cine bélico, con secuencias calcadas plano por plano, de películas sobre la 2ª Guerra Mundial. Lucas se permite su particular fanservice, y nos da una última parte frenética, épica y con la intervención final del frio y malvado Vader a bordo de su propio caza,  acabando uno a uno con los compañeros de Luke hasta ponerlo en jaque, y siendo rechazado en el último momento por un Han Solo que ha pasado de ser profundamente cínico a altruista, algo que se va sugiriendo poco a poco a medida que avanza la cinta., y se resuelve en esa escena donde se libera toda la tensión, la Estrella de la Muerte explota y los héroes supervivientes vuelven para ser condecorados por su hazaña, en una ceremonia de la que se hace partícipe al espectador, cuando todos se vuelven hacia el público, como para dar las gracias por haberles dado su confianza.  Una celebración de la aventura.



Esta extraña película que los grandes estudios consideraron demasiado arriesgada y que tenía todos los números para estamparse, sin embargo, fué el gran bombazo de ese año, y casi de la década. Reventó las taquillas a nivel mundial como no volvería a pasar hasta Titanic, y causó un auténtico fenómeno social. Gustó mucho a la chavalería de la época, que se comenta que llegaron a meterse en varias sesiones seguidas en un mismo dia,  pero tambien fué vista con gusto por el público masivo. la critica la vapuleó, pero el veredicto de los espectadores era bien distinto, y todos coincidían. No se había visto nada igual en un cine. No solo era un espectáculo visual, sino tambien sonoro, con la increible fanfarria de John Williams, que recuperaba los Leit Motif de los seriales de cine.

El bien escogido reparto, trufado de rostros desconocidos, que ayudó más a la identificación con sus personajes: Mark Hamill como Luke, Carrie Fisher como Leia, Harrison Ford como Han (el único que pudo mantener una carrera en el cine despues de esta saga) junto a un par de leyendas del cine británico como Peter Cushing o Alec Guiness (inicialmente el papel de Obi-Wan Kenobi fué escrito para Toshiro Mifune, otro ídolo de Lucas, pero lo rechazó, porque el pobre hombre, basicamente, no entendió nada), y hasta aquellos que no mostraron su rostro dejaron su impronta con sus actuaciones, Peter Mayhew como Chewbacca, Anthony Daniels y Kenny Baker como el pedante C3-PO, y el cascarrabias R2-D2, los encantadores y logradísimos androides, todos aquellos imponentes soldados de asalto imperiales, con sus armaduras que evocaban a la vez alta tecnología y un cierto aire medieval, y la ominosa presencia de Darth Vader, que pese a no ser aquí el villano principal, cada vez que aparecía llenaba la pantalla y erizaba los pelos del cogote, con su negra máscara de diseño samurai futurista y su respiración mecánica, encarnado a la vez por el culturista y especialista de cine británico Dave Prowse (le he conocido en persona, ya anciano y con muletas, y el tío me seguía sacando una cabeza) y la voz inconfundible (y enlatada) de James Earl Jones, uno de esos actores que siempre realzan la película donde intervienen.


La extraña amalgama de Flash Gordon, Spaghetti Western, cine Bélico y de Samurais que no convenció a los estudios, se había convertido en lo último en entretenimiento para toda la familia. Trending topic de la época e influencia durante años. No en vano, el presidente Ronald Reagan bautizó a su programa de defensa estrategica orbital anti-missiles STAR WARS. (Imagino que muchos patriotas de la época se imaginaban la cara de Brehznev, Andropov o Chernienko bajo el casco de Darth Vader.

Lucas, inicialmente, tenía un guión para una película más larga, quiza un par de ellas, pero finalmente exprimió al máximo los recursos de que disponía para ajustarse al metraje y al presupuesto con el que pudo contar. El resultado, lejos de ser contenido, es un vendaval muy refrescante para aquellos años, en que el cine se había vuelto muy denso y político, y hacía falta una vuelta del cine de evasión por la puerta grande (algo parecido ocurrió con la música Rock, en los 70, dominada por el sinfónico y la experimentación, hasta que el Punk, Motörhead y AC /DC dieron un puñetazo en la mesa en la segunda mitad de la década) Los efectos especiales de la película son alucinantes para la ápoca, y muy meritorios considerando que , al no poder permitirse contratar a un crack como Douglas Trumbull (2001, Silent Running, Blade Runner) , Lucas recurrió a técnicos amigos suyos que practicamente crearon de cero la famosa ILM (Industrial Light & Magic) para esta película, y con ella, toda una nueva forma de hacer cine fantástico. Muchísimas películas posteriores se beneficiaron de avances como las cámaras con control de movimiento (la mítica DykstraFlex) o la excelente integración de las transparencias, Matte Paintings, la espectacular edición de sonido, para los lásers, las espadas de luz, los motores de las naves, etc. El estilo visual y narrativo de Star Wars fusionaba viejas y nuevas formas de hacer cine de forma muy efectiva, y creó practicamente ella sola el concepto de Blockbuster, las películas hechas para reventar la taquilla. En los siguientes años, Lucas y su buen amigo Spielberg redefinieron el concepto de cine para todos los públicos, y una por entonces bastante perdida Disney tardó décadas en alcanzarles.

Tras este bombazo, Fox no tardó mucho en darle luz verde a una segunda película. Lucas, empeñado en mantener el máximo control intelectual y artístico, y ya que había tenido que cederles los derechos audiovisuales, retuvo los derechos sobre el merchandising, y con los beneficios que le dió, reforzó su papel como co-productor de Star Wars al frente de su propia compañía, Lucasfilm.


La del merchandising fué una jugada maestra. ya que la mayoría de directores y guionistas perdían la propiedad audiovisual de sus obras, y viendo lo bien que los juguetes se estaban vendiendo, era la opción más inteligente. Durante décadas, Kenner, una pequeña compañía radicada en Cincinnati, Ohio (la Murcia de allá) y que nunca hubieron imaginado pegar un  pelotazo semejante, fueron los  fabricantes exclusivos de las míticas figuras de acción de Star Wars, hasta su compra por Hasbro. Pero ya llegaremos ahí.

Y el merchandising no podía estar funcionando mejor. Todo lo que tuviese estampado el logo de la marca se iba vender como churros. La influencia de SW en aquellos ultimos 70 y primeros 80 era patente y absoluta. La cultura pop hervía de iconografía espacial, películas y series con temáticas inspiradas en la película de Lucas: Battlestar Galáctica, los 7 de Blake, ALIEN, Encuentros en la Tercera Fase, que bebía tambien de la ola de histeria OVNI de los 70, o las bizarradas italianas como Star Crash. Esta fiebre por lo espacial y por los efectos especiales propiciaron que llegaran sendas adaptaciones al cine: STAR TREK: the Motion Picture, y SUPERMAN. Hasta Disney quiso pescar en el barreño con El Abismo Negro. Muchos se hacían cábalas sobre cómo podría continuar esta historia tan evocadora, y se escribieron novelas y comics oficiales proponiendo Distintas nuevas tramas. Pero la única nueva trama REAL, la que todo el mundo recordaría, era la que se iba a contar en la siguiente película, El IMPERIO CONTRAATACA.
Presentada oficialmente como el episodio V de una supuesta saga donde la anterior película pasaba a convertirse en el IV (numeración ausente en la primera edición de Star Wars y que fué añadida a posteriori, junto con el título "una nueva esperanza")  Lucas quiso establecer con esto que todo formaba parte de un serial, al estilo de Flash Gordon, que funcionaba a la vez como guiño nostalgico y para potenciar la sensación de aventura intemporal. (Tambien llegó a decir en entrevistas de entonces que la idea de una saga de 6 películas siempre estuvo en sus planes, cuando todo esto fué improvisado, igual que años más tarde hablaría de una saga de 9 películas)
En esta segunda película, un más que escaldado Lucas cedió la silla de director, y todo el estrés, a su viejo maestro de la escuela de cine, Irvin Kershner. Tambien decidió olvidar el material que le había sobrado de su guión original, e hizo reescribir la trama, para introducir nuevos conceptos, y sobre todo, sorprender al espectador, no ir por donde todos se esperaban. El resultado es una película narrativa y tecnicamente brillante, que sigue siendo considerada la mejor de la saga.

La trama de esta segunda parte hace ver que el conflicto contra el Imperio no ha terminado, ni mucho menos, con la destrucción de la Estrella de la Muerte. El Emperador está decidido a acabar con la Alianza Rebelde, y envía en su más enorme y poderosa nave al caballero negro Darth Vader, que sobrevivió a la destrucción al perderse en el espacio. Vamos a los protagonistas convertidos ya en importantes miembros de la rebelión. con soldados a sus órdenes, y la responsabilidad de establecer nuevas bases ocultas, pero el Imperio está desplegando más medios que nunca, y son descubiertos y atacados masivamente, con una ofensiva orbital y terrestre sobre el mundo helado en que se ocultan (espectaculares planos del paisaje noruego, donde se comieron un frio de pelotas) que nuevamente tiene ecos de las batallas de la 2ª Guerra Mundial. En esta cinta, la saga madura increiblemente, ya que vamos a ver a los héroes fracasar una y otra vez, sobreviviendo gracias a sus recursos, pero siempre en el filo de la derrota, hasta que por fín sufren un golpe fatal.
Los efectos visuales evolucionan desde la anterior película mostrando una muy solvente batalla en el planeta helado, con los imponentes tanques cuadrúpedos imperiales frente a las escuadrillas de areonaves rebeldes, secuencias llenas de nervio y tensión, donde se combinan muy bien los escenarios reales de noruega, los decorados en estudio y las maquetas. A lo largo de la película, los efectos estarán ahí, ambientando, pero sin saturar, creando composiciones tan bellas e impactantes como el campo de asteroides, donde tendrá lugar una alucinante persecución, el pantanoso Dagobah, recreado entero en un estudio, o la fascinante Ciudad Nube de Bespin, mundo gaseoso donde flota esta enorme metrópolis minera, con ecos de Flash Gordon en su diseño ligeramente Art Decó. 

Toda la película es una carrera desesperada por dejar atrás al Imperio y reorganizarse, separados en dos tramas paralelas, Han y Leia por un lado , tratando de dar esquinazo a las naves imperiales en el Halcón Milenario, que para variar, acumula unas cuantas averías que van a condicionar toda la huida,  y Luke que acude a la llamada de su fallecido mentor Ben Kenobi, que desde el más allá le ha enviado a encontrarse con el misterioso maestro Yoda, que debe entrenarle y prepararle para desarrollar sus habilidades de la Fuerza. Este personaje, recreado con una marioneta, ha envejecido sorprendentemente bien, y la experta mano (nunca mejor dicho) del marionetista Frank Oz, colaborador habitual de Jim Henson, consigue que te creas a este pequeño maestro Jedi de piel verde y orejas largas que apenas le llega a Luke a la rodilla pero en su dedo tiene poder para alzar de un pantano una nave espacial. La suspensión de la incredulidad sigue aguantando pese a algunos tirones, pero la trama es sólida y oscura. Aquí profundizamos en los misterios de la Fuerza y tambien se dan unas cuantas lecciones de vida que a dia de hoy siguen siendo copiadas por incontables libros de autoayuda.


Por su parte Leia y Han empiezan a liberar la tensión sexual no resuelta desde la película anterior. Estaba claro que entre estos dos había algo. Los coqueteos con Luke por otro lado siempre habían sido más inocentes, fundamentalmente porque Luke representa la docilidad, mientras Han es un Alfa en toda regla. Y en el mundo real ya sabemos lo que pasa con eso. Una lectura muy madura de las relaciones de pareja, desmitificadora del amor romántico, porque ambos son personajes fuertes, (aquí no hay medias naranjas, son dos naranjas enteras) que compiten entre sí, y eso es mostrado de forma muy creible, con una relación que va sufriendo altibajos, y tiene que pasar algo muy grave y dramático para que se declaren su amor a las claras.


La parte final, ambientada en la agobiante ciudad industrial (con algunos escenarios que, si, vistos hoy cantan algo a decorado) deja a los héroes bien tocados, con Han congelado en un bloque de carbono sólido, y capturado por un cazarrecompensas al que no logran detener, (el mítico, por lo breve, Boba Fett) Leia, Chewie y los robots huyendo junto al amigo arrepentido de Han, Lando (un muy efectivo Billie Dee Williams), y Luke enfrentandose a Vader, a sabiendas de que está en inferioridad, sacrificandose por sus amigos, y sufriendo una total derrota. Vader logra romper su concentración, su confianza, le mutila fisica y psicológicamente, y le hace una revelación devastadora, al confesarle que él es su padre, el que había sido caballero Jedi, y que Luke está llamado a correr el mismo destino.
Este Vader sufre una evolución tremenda desde la cinta anterior, donde cumplía el papel de esbirro. Aquí es el gran villano de la función, desde el principio un villano cruel, frio, implacable, muy en su línea, pero sorprende en el giro final al mostrarse como un villano trágico. Y no trata de dar pena, al revés, gran manipulador, parece compadecerse de Luke, y le ofrece su guía, porque tiene la oculta intención de derrocar al Emperador y hacerse con el control de la Galaxia, y así se lo suelta. La Rebelión es un espejismo, está condenada. No hay futuro para sus amigos, él  es el único camino. El orden en la Galaxia bajo el poder del Lado Oscuro. El frio, la desesperanza y la oscuridad que transmite esa escena es magistral.  A duras penas, Luke escapa de la trampa, es rescatado por Leia, y todos huyen a un lejano punto de reunión de una tocadísima Alianza Rebelde.
Una película muy bien medida, en sus tiempos, en sus tramas y la forma en que las resuelve, la única forma lógica en que podía acabar una odisea tan jodida como la que llevan todos en este film, o sea, mal. Nada parece forzado, y es una evolución inesperada de la saga, que aquí alcanza la madurez, en vez de seguir por esquemas trillados basados en lo ya visto, como sí hacían los libros y los comics oficiales de la época, y establece un final con cliffhanger que es de los primeros de la historia del cine. Una película que no solo es una gran episodio de la saga sino que aún hoy se estudia como ejemplo de buen hacer.
Para entonces el Imperio Lucasfilm estaba dejando pingües beneficios sobre todo en temas de Merchandising, y la maquinaria ya iba a todo tren para finalizar la que ya se postulaba como una trilogía de películas. Un autentico reto para un cineasta. (Aquí si me meto a detallar a fondo los aspectos del rodaje, porque como vais a ver, la cosa tuvo telita) Debido a protestas del Sindicato de Directores, que le habían impuesto una multa a Lucas por insistir en acreditar a los principales técnicos al final de la película, debido a la caracteristica secuencia de inicio de STAR WARS,  y no al principio como estaba establecido, él se larga del sindicato, y comienza el rodaje de la siguiente película en absoluto secreto, con otro título provisional "Blue Harvest" a fín de poder contratar técnicos y proveedores sin tener por medio al sindicato tocando las narices.  Tambien procura no pedir dinero a 20th Century Fox para financiarla, sino que su productora corre con la mayor parte de los gastos. Esta se convierte en la más independiente de las 3 películas originales de SW. Tambien trata de conseguir a un joven (y convenientemente indie) David Lynch para dirigirla,  pero este la rechaza para más tarde hacer DUNE (una película hoy de culto que en su día se estampó precisamente por tener el atrevimiento de hacer un Space Ópera tan turbio y oscuro con SW aún reciente) así que recurre a otro director fuera de los tentáculos del sindicato, el británico Richard Marquand. Se lo llegó a ofrecer a Ridley Scott, otro británico que tambien sudaba de sindicatos, pero este ya estaba liado con Blade Runner (otra película hoy de culto que en su dia tambien se estampó porque la audiencia de los primeros 80 no estaba lista para un thriller Noir Cyberpunk, y tener a Harrison Ford de protagonista hacía que las comparaciones con SW fueran inevitables)

Y es que el cine seguía muy condicionado por la estela de Lucas y Spielberg, que ya estaban trabajando juntos en otra producción con alma de serial al viejo estilo, que acabó siendo otro rompetaquillas: RAIDERS OF THE LOST ARK, la primera de las películas del aventurero Indiana Jones. Además, Spielberg tambien había creado su propia productora, AMBLIN, para tener más control sobre sus películas en calidad de coproductor ejecutivo, y que acabaría dando la alternativa a otros directores y clásicos del entretenimiento de los 80, muy en esta línea. La misma que intentaba seguir Disney, que nuevamente lo intentó con la oscura y sorprendente Dragonslayer (donde se aprecia la mano de ILM) y la pionera del CGI en el cine, TRON, ambas sonoros hostiones en taquilla y hoy dia reivindicadas como obras de culto.

EL RETORNO DEL JEDI, (que comenzó con el título oculto de Revenge of the Jedi, que luego fué cambiado por el propio Lucas cuando, tras darle una vueltecita, concluyó que no era propio de un Jedi vengarse, ya que por el camino de la ira, a Luke le había ido muy mal) inicialmente iba a tener lugar en un montón de localizaciones, destacando el mundo-sede del Imperio, el planeta Coruscant, donde Luke tendría su definitivo encuentro con Vader y el mismísimo Emperador, el mundo boscoso de los wookies (la raza de Chewbacca) donde Han y Leia llevarían a cabo una decisiva operación contra el Imperio, y habría una gran batalla espacial con Lando a los mandos del Halcón Milenario, la mayor batalla espacial que pudieran rodar, que superara todo lo anterior, algo enorme, lo nunca visto. Previamente habría una operación de rescate a Han Solo de las garras del mafioso alienígena Jabba el Hutt, sito en Tatooine, lo que suponía volver al planeta de inicio de la trilogía, junto con otras escenas, como la vuelta de Luke al planeta Dagobah para reencontrarse con Yoda, que completarían una gran traca final para la saga. La muerte unos años antes de la co-escritora del guión de la anterior película, Leigh Brackett, hizo que el equipo de guionistas se quedara un poco cojo, y entre Lucas y Lawrence Kasdan resolvieron y parchearon el conjunto para empezar a rodar lo antes posible, que los retrasos les iban a costar sus buenos lereles.
A medida que empezó la producción y empezó a irse el dinero, Lucas se dió cuenta de que si quería mantener su independencia iba a tener que ajustar el presupuesto, así que hubo escenas enteras de la película que fueron reescritas o eliminadas a última hora. Se prescindió de viajar de nuevo a Túnez para las localizaciones de Tatooine, así que se rodó en Arizona, y los grandes bosques de Endor fueron rodados en los parajes de la Alta California. Solo se sacó del pais la producción para el rodaje en estudio, en Inglaterra, donde ya se había rodado mucho del metraje de las dos anteriores, precisamente porque allí Lucas no dependía de los horarios y las condiciones de sus temidos sindicatos. Iba a haber mucho más metraje con costosos efectos visuales, así que se ahorró de donde se pudo, y la producción se volvió extremadamente conservadora a la vez que se hicieron todas las concesiones posibles al fanservice, sobre todo de cara al merchandising, que era la principal fuente de ingresos de Lucasfilm,  y se acabaron reciclando ideas de películas anteriores: Una nueva Estrella de la Muerte, que para que no diera tanto el cante, estaría en construcción, combates con tanques andadores, nuevas y espectaculares naves espaciales que antes de la película ya estaban siendo anunciadas como juguetes, un palacio de Jabba que era basicamente una versión corregida y aumentada de la taberna del espaciopuesrto de Tatooine, más bichos alienígenas que nunca, adorables ositos de peluche galácticos.... Finalmente se prescindió del planeta Coruscant y se trasladó toda la trama de Luke, Vader y el Emperador a la Estrella de la Muerte.
La película arranca con esa nueva estación espacial en avanzado estado de construcción, donde llega Vader en plan casero que quiere cobrar los atrasos, a acojonar al oficial al mando conque el Emperador en persona va a venir a estrenar su juguete nuevo (de juguetes, más que nunca, va esta peli). De ahí pasamos a Tatooine donde conocemos al Jabba del que tanto se hablaba en las películas (de las Ediciones Especiales ya hablaremos luego) una impresionante criatura con aspecto de sapo sobrealimentado, que pese a ser una gigantesca marioneta, tambien ha envejecido bastante mejor que todos los Jabba en CGI que se han hecho después. (Toda su banda de maleantes alienígenas es un maravilloso muestrario de monstruitos que componen el 50% d la colección de figuras de Kenner de esa película, a mí me volvían loco) Esta parte, en la que Han es rescatado merced al plan más poco planeado de la historia de la saga (practicamente de chiripa) sirve para hacer un repaso al cast de la trilogía, (aparte de para anunciar un montón de juguetes) para que Leia y Han rubriquen su amor, que los androides hagan sus chistes, que Jabba nos de mucho asco, que Leia se luzca acabando con él a pesar de estar prisionera, semidesnuda y encadenada (empoderamiento femenino, yuju!) que Lando pueda redimirse salvando a su amigo Han, y que un nuevo Luke se revele ante el público, más centrado, más oscuro (de negro riguroso) más poderoso, y tambien con un punto agresivo (esa forma en que estrangula con la Fuerza a los guardias) que va a sacar más que nunca el sable de luz y ponerse a repartir.
Este Luke con un pie en el lado oscuro que se nos sugiere al principio de la película, no es luego, sin embargo, suficientemente explorado en el resto de este episodio final, siendo su trama un arco un poco forzado. Esto nos lo vamos a encontrar con casi todos los personajes. Esta película, al querer contentar al público sin arriesgar tanto como El Imperio Contraataca, resulta muy frustrante en varios aspectos, y este fué uno.

Tras el rescate de Han, Luke vuelve a retomar su entrenamiento con Yoda, pero este ha caido presa de la enfermedad y la edad, y solo hay tiempo de tener una última conversación en la que Lucas aprovecha para sacarse background de encima y atar unos cuantos cabos de la trama, otros son atados en otra charla a continuación con el espíritu de Ben Kenobi. Basicamente te explican porqué Ben no le dijo a Luke que Vader era su padre (sin tener que decir que a Lucas ni siquiera se le había ocurrido) la explicación es poco convincente, y la terminan de liar afirmando que hay otro Skywalker, y que se trata de su hermana, y que esa hermana es la propia Leia. Si, de acuerdo, en un momento de la película anterior, el espíritu de Ben le comenta a Yoda que Luke es su única esperanza, y él replica que "hay otro", una interesante subtrama que podría haber dado lugar en esta película a la aparición de otro personaje clave inesperado, que ni siquiera tenía por que ser otro Skywalker. Pero Lucas necesitaba economizar en tramas y personajes, así que se lo encasquetó todo a Leia.

Otro de los principales patinazos de esta película, y de esta saga fué este volantazo con Leia No le correspondía convertirse en la hermana de Luke o en una Jedi en ciernes. No necesitaba tal cosa para ser interesante. Ella ya era importante y carismática por sí sola. Una lider de la Rebelión. Una heroína por mérito propio. Había, sin embargo, que atar el único fleco suelto de la anterior película, lo de "el otro". Y para optar por esta solución se apoyaron en el hecho de que Leia "oye" la llamada de Luke al final del episodio y acude a salvarlo. Esta llamada psíquica, en mi opinión, pudo ser escuchada por cualquiera hacia el que Luke  la dirigiera, sintiera la Fuerza o no. Han estaba congelado, así que no podía ayudarle, y la siguiente es ella, que sí le "oye". Probablemente el siguiente habría sido Chewie...  (¿Os imaginais que Han hubiera sentido esa llamada y se hubiera despertado de su hibernación en el bloque de carbono endurecido? para cuando lo rescatasen ya sería tarde) Estirando un poco el chicle, hicieron que este detalle fuera clave para convertirla en "el otro" que menciona Yoda.

Aceptando que Leia sintiera la fuerza, como digo, convertirla en la hermana de Luke sigue siendo forzado. En cualquier caso, que en esta película apareciera un nuevo ser con potencial para volverse un Jedi, del que Luke se hiciera responsable, aunque ya es meterle demasiados condimentos al guiso, añade una capa extra de tensión al duelo final, como vemos más tarde. 


Volviendo a la película que se hizo finalmente, tenemos a la Alianza Rebelde preparando un nuevo ataque contra la nueva Estrella de la Muerte, descubrimos que el escudo de energía que la protege se genera desde una instalación situada en la superficie del planeta que la estación orbita, realmente una luna de otro planeta más grande, llamada Endor. Finalmente Lucas pudo incluir su batalla entre alienigenas bestiales y peludos y las fuerzas imperiales, para escenificar esa pugna entre lo primitivo y la tecnología aparentemente superior, que acaba siendo víctima de su propia arrogancia (un mensaje muy post-hippy californiano) pero por motivos de presupuesto, y para crear otro producto que gustase a los niños (esta película acabó haciendo muchas, demasiadas concesiones en ese sentido) Cambiaron a los gigantescos Wookies, por los pequeños y adorables Ewoks, literalmente unos ositos de peluche con muy mala leche, que primero intentan comerse a los protagonistas, y finalmente les ayudan, porque toman al dorado C3-PO por un dios. En ese punto, la película empieza a parodiarse a sí misma, al punto que incluso de pequeño, perdí el interés en esa parte de la historia, y hasta que empiezan las hostias no me animé otra vez. Todo un hallazgo la persecución con las motos Speeder, y el uniforme de los soldados exploradores del imperio me sigue pareciendo de las mejores variantes de las tropas de asalto.
Realmente, en términos de diseño, la película es una maravilla. El departamento artístico echó el resto en el último episodio, y se aprecia en los diseños de naves y alienígenas. Tenemos de vuelta los tanques andadores de la película anterior, pero aquí el protagonismo es para la variante ligera bípeda, que se convirtió tambien en otro juguete muy demandado esas navidades. Cuando empieza la batalla en los bosques, casi me dieron pena las tropas del imperio, el vapuleo que sufren a manos de los peluches trogloditas es hasta humillante. (y admitamoslo, no tiene coherencia alguna) Que caigan en trampas, o sean aplastados por pesados proyectiles lo puedo entender, pero.. ¿Hondas y flechas? ¿en serio? Unos soldados equipados con armamento y blindaje que soporta una descarga láser no puede hacer nada contra palos y piedras?  me habría creido que los ewoks les soltasen toda clase de bestias feroces de aquel planeta, pero claro, para eso ya no habría presupuesto...
La batalla espacial, por su parte, aún hoy me tiene enamorado, no en vano, se comió un buen pedazo del presupuesto. Montones de maquetas de todos los tamaños filmadas por separado e integradas en increibles tomas dinámicas y audaces, con planos y contraplanos de gran belleza. Lo lograron. Nunca se había visto nada igual. Aquí el halcón Milenario vuelve a lucirse en sus vuelos y piruetas, pilotado por Lando Calrissian.
El mejor amigo de Han Solo unicamente podía ser otro sinvergüenza, y es lo que proyecta en todas sus intervenciones. Breves, pero derrochando carisma. Las tomas de las naves atravesando los túneles de la Estrella de la Muerte a toda velocidad agobian de lo reales que parecen. Mencion aparte para el gran descubrimiento de esta parte de la película, el Almirante Ackbar. Nunca una cara de pulpo dió para tantos memes, al menos hasta Bob Esponja. Es de esos alienigenas de SW que parte de una idea que choca por su simplicidad, y sin embargo funciona. Si, esta película está saturada de monstruitos, y sí, esto tenía un motivo claramente comercial, pero cuando está bien hecho, funciona. Y hoy Ackbar es de lo más recordado, precisamente por su carisma. (ya hablaremos de la forma en que se lo sacaron de encima en las peliculas nuevas)


En cuanto al tema central de esta película, el enfrentamiento final entre Luke, Vader y el Emperador, pelos como escarpias desde las primeras apariciones del viejo intrigante. maquillado para que parezca que ha envejecido más allá de la edad natural , al punto que el lado oscuro de La Fuerza ha deformado su rostro, sus ojos amarillos y crueles, su voz cavernosa y su risa despiadada cuando afirma que todo lo que ha ocurrido ha sido de acuerdo a sus planes, te lo crees, te crees su maldad absoluta. Por su parte Vader en esta película está por debajo del nivel de las anteriores. Bascula entre el personaje frio y cruel que ha sido siempre y el padre que quiere redimirse en la figura de su hijo. Hmmm... Da para un final lacrimógeno, vale, pero... no. Lo siento, el cambio es demasiado forzado. Me lo creo si pienso que esa nueva actitud es impostada, si nuevamente, como en el anterior episodio, está siendo un maestro manipulador, que quiere usar la lástima que pueda inspirar en su hijo para vencer todas sus defensas. Pero en ningun momento se nos da señal alguna de que pueda estar usando ese doble juego, en su propósito secreto de derrocar al Emperador. Faltaron matices de gris, pero en esta película tal cosa no iba a ser posible. Ya hemos explicado a quien iba dirigida y hasta Mark Hamill admitió años despues, que esta había sido una película hecha expresamente para niños, a diferencia de las dos anteriores, que eran para todos los públicos (puede parecer que ambas cosas son lo mismo, pero no)


Luke  finalmente cede a las provocaciones del Emperador, que no para de pincharle con que todos sus amigos morirán y que la Rebelión está condenada. Mientras contempla cómo sus amigos caen en la trampa del viejo y se produce una autentica matanza antes sus narices, finalmente coge su espada y tal como este había calculado, vader se interpone. Luke matará a Vader y consumido por el odio se convertirá en el nuevo Lord Oscuro. Sin embargo, como ya digo, en ningun momento se le llega a ver tan con un pié en el lado oscuro como lo estuvo en El Imperio Contraataca o como se sugiera al principio de la película, aquí es simple y llanamente el Bueno, sin matices. Eso sí, se le nota algo de sobreactuación en ciertos momentos.  Es notable la escena en que Vader presiente la ansiedad y los sentimientos de Luke hacia ese otro ser sensible a la Fuerza que podría suponer una amenaza, o un discípulo potencial y amenaza con corromperle, desatando así la ira de su hijo.
Y llega así la somanta de hostias final, en la que Luke parece (solo parece) fuera de sí, y se lia a repartir espadazos ya en plan ventilador contra un Vader que, claramente, al final se deja ganar (se supone que su hijo le está metiendo tanta caña que su sistema de soporte vital no le oxigena lo bastante rápido, pero meh... esto no le pasó en Bespin y bien que iban aceleraos los dos) El chaval se niega a rematarle y pasar al lado oscuro, y el viejo nos sorprende a todos lanzando una de rayos que parece una bobina Tesla, haciendo ver que encierra más poder del que su encorvado espinazo refleja. 

En ese punto, la intervención de Vader acabando con el Emperador podría haber jugado con la dualidad de si estaba salvando a su hijo o simplemente cumpliendo su plan, que finalmente se había torcido porque el chaval prefería sacrificarse él por todos sus amigos y la libertad de la Galaxia. Se podía haber explorado más ese aspecto.  Luke podría haber muerto a manos del Emperador, provocando que este y Vader acabaran luchando a muerte hasta que todo salta en pedazos por el ataque rebelde. O podría haberse dejado consumir por el odio, que finalmente destruyera a su padre, y en ese momento, viéramos su semblante, que se habría vuelto tenebroso como el del Emperador, y con la poca voluntad que aún le quedase, se hundiera su propio sable de luz en el pecho pocos segundos antes de que la Estrella de la Muerte y el Emperador fueran destruidos. El camino del héroe terminaría así en un sacrificio final para acabar con un mal inmenso.
De todas maneras, quedándonos con el final que fué, que en sí es una solución elegante y politicamente correcta, la escena en la que Vader se sincera con su hijo y le pide que le quite la máscara me dió escalofríos en su dia.  Aunque el rollo del Vader redimido entra más bien con calzador, saben hacer que la escena final resulte lo bastante trágica para que el conjunto funcione. No es el mejor Vader, pero aún me lo creo más que el de las precuelas. Pero ya llegaremos a eso.
Con la destrucción de esta segunda Estrella de la Muerte, y la subsiguiente celebración por todo lo alto en el poblado de los Ewoks (la imagen de la parodia que hicieron en Family Guy, de los adorables peluches  rematando con sus lanzas a los soldados imperiales, mientras arriba están todos de juerga, ya no me la podré quitar de la cabeza jamás) tenemos una última foto de familia del grupito de héroes, que han salido todos asombrosamente indemnes (es mala idea matar al personaje del que quieres sacar chorrocientos juguetes, salvo que sean los malos) Y una aparición de los espíritus de la Fuerza de Obi-Wan y Yoda junto a un redimido Anakin ex-Vader, para que nos quedemos tranquilos sabiendo que su alma no va a arder en el infierno.  Un final facilón, es cierto, pero es que, en aquel momento, cualquier otra forma de cerrar esta saga habría sido muy arriesgada.
Tras esta película. Lucas se tomó un largo descanso de SW, y se centró en sus labores de productor y empresario. Este último episodio recibió peores críticas que el anterior, pero el negocio ya estaba hecho. Los juguetes vendidos, (y se seguirían vendiendo dos años despues del estreno) la Trilogía podía darse por concluida, y los actores tratar de sobrevivir al encasillamiento tan brutal que les supuso, salvo uno, sin demasiado éxito.



En líneas generales, estamos ante un hito de la historia del cine. Una saga de 3 películas que fueron de lo inesperado a lo sublime y de ahí a un espectacular pastelazo de fanservice como colofón. En todo momento la saga mantuvo sus señas de identidad y estableció un estilo visual, un lenguaje propio, y toda una serie de pautas que marcarían el cine y la cultura del entretenimiento posterior. Por no hablar del salto brutal en términos de Merchandising. Los 80 aún estaban empezando e iban a estar trufados de películas que seguirían la estela de estas en su forma de entender el cine de evasión, muchas producidas por los propios Lucas o Spielberg: la saga de Indiana Jones, E.T. Gremlins, Regreso al Futuro, Los Cazafantasmas, los Goonies, Exploradores, etc, etc..


El impacto de estas películas se prolongaría durante décadas, y no fueron pocos los rumores de que Lucas había decidido volver a este universo para nuevas entregas, tal vez rodar las 3 primeras de la numeración que él estableció, tal vez las 3 siguientes... Mientras tanto muchos fans nos conformaríamos con el abundante material que se llegó a licenciar, en lo que se dió en llamar el Universo Expandido: Novelas oficiales, comics, videojuegos, las series animadas de DROIDS & EWOKS, que sirvieron para que Kenner pudiera exprimir un poco más la línea de juguetes...

Y Kenner , o más bien los actuales propietarios de Kenner, tuvieron mucho que ver con la vuelta de la saga, pero de esto hablaremos en el siguiente post.