lunes, 10 de diciembre de 2018

The End 1: El fin de lo Objetivo

Se puede percibir en casi cualquier conversación. Sobre todo en redes, aunque en general, es un factor larvado en todos nosotros, ya no como sociedad, sino practicamente como especie. Hemos perdido la capacidad de contextualizar las cosas en un marco que vaya más allá de nosotros mismos y nuestras circunstancias. Se vió el otro dia con lo del humorista que se sonaba los mocos con una bandera para ironizar con el hecho de que un pais como el nuestro se deje pisotear y no se una contra la injusticia, porque está totalmente fragmentado peleandose unos colectivos con otros, por cuestiones tan subjetivas como lo que para uno representa un cacho de tela. Y esa misma subjetividad exacerbada le ha costado críticas feroces, amenazas y una denuncia.

De la misma forma, alguien que ironice sobre las cuestiones de género o con el conflicto independentista, estará jugando con fuego y se expondrá a una lluvia de mierda, sencillamente, por lo mismo que el otro individuo, porque estamos en un momento en que la ironía no se ve, solo el gesto, el detalle, el dedo con el que estás señalando la luna como en el dicho. Ahora te expones a que te corten el dedo. Los individuos reaccionan desde su propia subjetividad, algo que es previsible y lógico. Si yo soy libre para hacer un comentario , otro es libre de ofenderse con él. Pero cuando esa subjetividad se quiere imponer a la otra, ya estamos hablando de actitudes reaccionarias. Y si ya nos ponemos a legislar en base a subjetividades, la ley se convierte en un Saloon del Oeste.

Esa cerrazón por centrarse en lo que a uno le molesta o lo que cree, cada vez nos está más impidiendo ver la foto completa, el drama del que formamos parte. la realidad objetiva, que está conformada por todos nosotros, por todo lo que pasa y todo lo que hacemos, lo que sabemos y lo que no. Pero ante la guerra de las realidades de cada uno, lo objetivo cada vez parece cotizar menos en favor de lo subjetivo.

Estamos viviendo en esta sociedad occidental en decadencia, el Abandono de la Perspicacia y la Tiranía de la Suspicacia. Convendría que dedicaramos un rato a pensar en a quíen puede beneficiar una situación así. Al progreso no. En absoluto.



viernes, 23 de noviembre de 2018

¿Hay humor de derechas?

En este pais nuestro, donde arrastramos todavía tantos tics de sociedades que han vivido bajo regímenes totalitarios, que aún no ha conseguido un sustrato donde agarren unos valores de verdadera sociedad plural e igualitaria, por más que las leyes traten de incuicárnoslos, que sigue en plena transición hacia la democracia (no nos engañemos, lo que tenemos hoy dia es un apaño que se aguanta cada vez con más remiendos) se nos ha dado siempre muy bien practicar el humor faltón, el humor de meterse con los demás. Se suele decir que somos un pais que gusta en reirse de sí mismo, pero me temo que es una apreciación algo distorsionada. Los que son muy buenos riendose de sí mismos son los anglosajones, pero nosotros gustamos más de reirnos del vecino, y cuando nos toca a nosotros ser el objeto de mofa, nos ponemos como orangutanes. Lo sé perfectamente, lo he visto mil veces.

Debido a ese caracter reaccionario, a ese gusto, no por ponerse de acuerdo, sino porque nos den la razón, que lleva décadas contaminando nuestra realidad sociocultural y política, la pregunta de si hay un humo de derechas se contesta sola. Esto es, si entendemos el pensamiento de derechas como aquel que justifica  sistemas clasistas, conservador, poco amigo de cambios y novedades, y mucho menos de pensamientos transversales, patriotero, fanático o no, que piensa que la libertad lleva al libertinaje, que la gente es mayoritariamente vil y ellos siempre los más listos y virtuosos... etc. Es curios, cuando se dice por ahí en los medios de otros paises que en este pais no hay una Extrema Derecha.. A lo mejor es porque como pasa con  muchas otras cosas en esta pais, somos muy nuestros hasta para eso, habiendo evolucionado hacia una figura que en la actualidad se ha venido a llamar el Cuñao.  Nos lo tomamos a mofa, pero no deberíamos, porque es un limbo que engloba muchos grados de pensamiento reaccionario, del más suave, nivel Forocoches, al más gordo, nivel España 2000.

Y en cuanto a ese humor que mencionábamos, efectivamente ha estado ahí siempre, y es la figura del Cuñao la que ha servido ultimamente de vehículo de difusión, como antes lo fueron muchos otros individuos. Es ese humor rancio, faltón, que va a hacer daño, a meterse con el diferente, con el desconocido, con lo que se sale de "su" norma, a hacer burla cruel y gruesa de todo lo que suene a novedad, a evolución, a cambio. Reaccionario, conservador, sexista, homófobo, xenófobo, anclado en una visión del mundo con boina ceñida hasta el entrecejo.  El tipo de chistes de Arévalo, de Jaimito, de los que se han contado toda la vida en la taberna, en  el taxi, en elcolegio... Si, caballeros, esto puede que nos joda admitirlo, pero TODOS  hemos contado esos chistes, porque son el típico chiste que no apela a la inteligencia y que le puede hacer gracia a un crio de 8 años. Luego, cuando crecemos, es eposo queda ahí, y están los que los arrinconan en n lugar al que no piensan volver, y quienes los mantienen porque van con sus, vamos a llamarlos valores.

Y esos valores no necesitan estar escorados totalmente a la derecha, como ya digo, la popularísima figuira del cuñao lo es porque todos concemos alguno. Puede surgir en cualquier estrato social y cultiural, porque, como he comentado al principio, lo llevamos dentro, ya que la nuestra es una sociedad que aún exhuda tics totalitarios, y desgraciadamente, los seguimos llevando a la arena política, hasta un punto que parece que todos busquemos la crispación, la bronca, el choque constante, por culpa de ese tic que aún arrastramos de querer tener la razón. Si las evidencias no nos la dan, ya nos ocupamos de quedarnos solo con las que sí.

Volviendo al tema, para acabar, el humor facha existe, es el más viejo que existe, y lo llevamos en el ADN. Solo hay que dejarse llevar por el cuñao que todos llevamos dentro, y sale solo.

lunes, 15 de octubre de 2018

He vuelto a caer..

Me ha llegado otro de esos videos de terraplanistas con un extenso documental de hora y media sobre cómo la ciencia "oficial" que nos imponen las élites nos miente y todo el modelo cosmológico son mentiras, montajes, ocultaciones y películas y fotos generadas por ordenador, y No te lo Perdonaré Carmena... vamos, el bingo completo del conspiranoico. Además, esto va a más, porque aparte de la clasica Tierra Plana o la Tierra Hueca, que ya empiezan a ser el Barça y el Madrí  de lo magufo en internet, tenemos la Tierra Convexa. Toma ya. Se acabó el bipartidismo. Y espérate, que por ahí vienen los reptilianos...

Me encanta, porque se dedica casi la hora y media a decir "esto no, esto es mentira, esto es una imposicion de la ciencia fracasada" y demás lindezas. Pero realmente, no hace más exposición del modelo que propone, que unas cuantas ideas lanzadas al aire a ver si en alguna acierta. Y me las tengo que creer, por supuesto, que la duda ofende.

Hoy andaba algo deprimido, así que casi me ha alegrado la tarde. Las barbaridades que sueltan en este tipo de videos, con la mayor seriedad y convicción, dan hasta un poco de ternurita. Por mi parte, creo que me encantaría pillar por banda a uno de estos profesores de la Nueva Verdad, sentarme delante suyo con sillita y pupitre, bloc de apuntes y boli bic, y cara de alumno aplicado, y decirle al caballero: Muy bien, magúfeme...  Quiero saber, dígame ¿de donde ha salido la tierra plana? ¿Y la cúpula con el firmamento que la cubre? ¿cual es la causa de la fuerza de gravedad en este modelo de universo? ¿porque el sol y la luna flotan sobre nosotros? ¿cuelgan acaso de unos cables? ¿que hay más allá de la cúpula y los supuestos bordes polares?

Las pocas respuestas a estas preguntas que el documental daba se iban por los cerros de úbeda, mostrando viejos grabados medievales, mencionando modelos cosmológicos budistas y demás misticismos que a dia de hoy se caen por su peso.  Una pena, porque ya que se quejan tanto de la "ciencia represora" resulta que la ciencia está abierta a todas las teorías. Solo pone una condición: Demostrarlas. Aplicarlas. Ni más ni menos. Llegar a la verdad es precisamente su objetivo.

domingo, 14 de octubre de 2018

De "nuevos progres" y los fachas de toda la vida. La inquisición cool

Yo me considero progresista y desde luego,  en lo que yo creo es en un mundo más justo e igualitario, un sistema que forma ciudadanos con cultura y con criterio capaces de escoger a sus representantes, no en un mundo de ignorantes incapaces de ponerse de acuerdo en nada, imbuidos de discursos de miedo, victimismo y demagogia (las herramientas del control) y sometidos a la lógica de un mercado que los quiere justamente así, compartimentados y separados por sectores de consumo, rendidos a la uniformidad y la mediocridad, donde todo sea un producto manufacturado por el sistema y la libre creación sea amordazada.

 Me da mucho miedo ver hacia donde nos está llevando toda esta plaga de justicieros sociales, que realmente con su mal entendido progresismo, se lo están poniendo en bandeja a quienes siempre han querido un sistema cerrado y represor.

 Además esa idea de que las izquierdas se autodestruyen por su propia tendencia a cuestionarlo todo no es exacta. Esto empezó a ocurrir cuando se extendió el pensamiento postmoderno y su discurso anti-todo, incluso anti-si mismo, que por desgracia, caló muy bien entre mucho anarquista poco lúcido.  Si fuera un poco conspiranoico, diría que la putrefacción de la izquierda  (desde luego este escenario de chorrocientas "izquierdas" no tiene nada que ver con el pensamiento de gente como Julio Anguita, al que respeto muchísimo) es parte de la estrategia de la derecha para demoler la democracia sin ruido y sin violencia, presentandose como salvadores ante el caos.

 En una cuestión así, me gustaría equivocarme, pero me temo que el rumbo que se está tomando va por esa dirección.

lunes, 8 de octubre de 2018

El regreso de los Super Robots Setenteros.

Cuando se anunció hace un par de años que se iba a hacer una nueva película de animación de Mazinger Z, directa a cines, con todos los avances del manganime actual, a toda una generación nos empezó el cosquilleo en la rabadilla. A pesar del tiempo transcurrido, a pesar del lógico downgrade que supuso revisar la serie que nos flipó de pequeños unas décadas despues y constatar lo reguleramente que había envejecido, y de algunos intentos recuientes por recuperar la marca que no nos acabaron de convencer, ahí estaba ese niño interior diciendo una vez más: Fuck Yeah! Ese niño que se ha tirado décadas esperando un regreso así, a lo grande.
Concretamente desde 1978, cuando esta serie llegó a nuestro pais. Supuso un shock total para los chavales de la época, ya que los dibujos animados a los que estábamos acostumbrados eran los de Hannah Barbera, con sus clichés agotadísimos, su humor de sal gruesa y sus trompazos de risera. Con las primeras series animadas japonesas, como Heidi o Marco, llegó algo nuevo: el drama, y algunas co-producciones como la Abeja Maya, Érase una vez el Hombre, o Vickie el Vikingo, producidas en Europa y animadas en Japón, mostraban tambien un caracter pedagógico inédito hasta entonces. Y llegó un robot gigante, la primera serie del género de los Super Robots tal como se entienden en japón, y con ella, acción, dramatismo y espectacularidad. Al punto que acabó retirada de la programación por las protestas de padres escandalizados de todo el pais, y que de una semana para otra, los crios que esperábamos el capítulo de Mazinger de ese sábado, nos encontráramos de golpe, sin comerlo ni beberlo, con el soso de Orzowei. Aquel niño se quedó a pan y agua de robots gigantes hasta el boom de los Transformers de mediados de los 80.

El planteamiento de Mazinger Z no podía ser más marciano, pero a los crios de entonces nos pareció super coherente. Un chaval que pierde a su abuelo a manos de unos malvados que planean conquistar el mundo con un ejercito de robots gigantes, y que descubre que su abuelo, en secreto, había construido otro robot, igual de enorme y mucho más molón, para combatir esta amenaza. Episodio tras episodio se sucedían los enfrentamientos contra un larguísimo catálogo de Brutos Mecánicos (Kikaiju en el original) enviados por el dr Infierno para someter Japón y luego el mundo. ¿Por qué empezaban por japón? pues porque era donde se encontraba la única fuente de Japanium, el material del que se extraía la aleación Z que componía a Mazinger y la Energía Fotónica con que se alimentaba, con las que el Dr Infierno podría construir robots verdaderamente invencibles. La trama tan de cómic nos enganchó a todos los chavales de la época y la interrupción prematura de la emisión de la serie (que nunca vimos terminar) la acabó de convertir en leyenda. Los combates de los Super Robots, en visionados recientes, se ven logicamente viejunos (eran practicamente los inicios del manganime moderno) pero su fuerza e intensidad aún nos estremecen, sobre todo en aquellos episodios donde el robot de Koji Kabuto sufría tales castigos que no parecía que fuera a llegar al final del episodio.


La serie no duró mucho, debido a la cancelación, pero en seguida hubo un bombardeo de merchandising, que los crios de entonces arramblamos con auténtica ansia yonki,  que iba de la coleccion oficial de cromos, y un comic que adaptaba una selección de los episodios, a la típica baraja de naipes de la época, pegatinas y posters, libros de colorear, unos cuantos muñecos (lo más escaso y más caro) y mucho, muchisimo material pirata. Incluida la anecdótica película de imagen real del robot japonés Mach Baron, que en su versión para Taiwan fué traida a España y titulada "Mazinger Z el Robot de las Estrellas", así, con unos huevazos tan grandes como el robot. De hecho, tan grandes que la clásica y ya desaparecida Editorial Valenciana sacó un comic "oficial" de aquel despropósito dibujado nada menos que por el maestro Sanchís, el creador de Pumby.  Bueno... yo empecé haciendo una parodia de Dragon Ball, otro fenómenos similar que acabó desencadenando aquí el primer boom del Manganime . Mazinger llegó cuando tal cosa ni sabíamos lo que era. Ni tampoco lo que era una serie Shônen, dirigida a un público adolescente, cuando en España toda la animación se daba por entendido que era para el ámbito infantil, de ahí la que se lió, en plena transición y el país que no ganaba para sustos.

Como digo, tras aquel breve Boom de los robots gigantes y del pifostio que se había montado con las asociaciones de padres, TVE se cuidó mucho de seguir emitiendo series de este tipo, así que aquí nos quedamos sin ver sus secuelas, Great Mazinger o Grendizer, que sí las disfrutaron en Italia y Francia, por lo menos hasta la llegada aquí de las TV privadas.  En japón la serie no tuvo una actualización hasta muchos años despues, ya pasado el 2.000, con Mazinkaiser o Shin Mazinger.
La primera era la Exploitation de una variante de Mazinger creada para el videojuego Super Robot Wars, en versión hiperciclada superbestia, igual que unos años atrás habían hecho con otro robot de Go Nagai, (porque el creador de Mazinger, y por ende, del género Mecha, tiene unos cuantos robots clásicos en su haber) Getter Robot, en su version de SRW Shin Getter, otro cacho de bestia superpoderosa que va partiendo planetas a hachazos. El Mazinkaiser resulta ser un robot mucho más avanzado que el abuelo de Koji tenía preparado antes incluso de acabar el Mazinger Z, que le salió tan poderoso y tan malote que lo tuvo que esconder... en fin. La trama arranca en algún punto de la serie original, con detrucción del viejo mazinger incluida a manos del Mazinkaiser, en plan declaración de intenciones.

Una versión aún más bestia y Heavy Metal fué Mazinkaiser SKL, que ya directamente pasó de los personajes y la trama original y transcurría en un universo postapocalptico, lleno de guiños a personajes y robots de la serie clásica, pero con una trama totalmente distinta. Visualmente se parece más a animes tipo Death Note o Devil May Cry, y todo se ve absolutamente macarra y supermalote. Aunque no tiene ni pies ni cabeza.

Shin Mazinger era como una reinvención de la serie original, metiendo más trama sobre los Mikene, la misteriosa civilización ancestral que creó los primeros robots en los que se basó el Dr Infierno para su ejercito de Brutos mecánicos. La trama de Mikene se va por unos derroteros mitologico-cósmicos algo extraños, aunque acaba explicando la grotesca apariencia de algunos villanos como el Duque Gorgon, el barón Ashler o el Conde Brocken.

Tanto Mazinkaiser como Shin Mazinger quisieron ser más fieles al estilo de dibujo y a las tramas del manga original de Go nagai, por lo que ambos son una especie de reboots de la serie, con situaciones ya vistas, y montones de personajes, la mayoría de los cuales son guiños a varias obras distintas del autor. Porque este es otro problema: la cantidad de veces que Go Nagai ha vuelto sobre su obra original, (God Mazinger, Mazin Saga, Mazin Wars, Z Mazinger...) realizando sucesivas reinvenciones de las tramas y los personajes y creando nuevas líneas temporales que solo añaden más confusión a quien simplemente vió la serie de pequeño en los 70. Por si fuera poco, tanto Mazinkaiser como Shin Mazinger fueron explotados en varios medios, apareciendo un par de OVAs directas a video más, un par de nuevos mangas (más todavía) El reencuentro con la saga en estas dos series tiene el sabor agridulce de volver a ver a unos viejos conocidos y encontrarlos totalmente cambiados, aparte de tener que entender unas nuevas tramas que poco tienen que ver con el caracter episódico de la serie de anime clásica. En parte todo esto es debido a que estas 3 series son producciones realizadas por Dynamic (la compañía creada por Go Nagai) con distintos estudios de animación, buscando readaptar la estética y la historia una y otra vez.

Y llegamos a Mazinger Z Infinity. la primera producción realizada de nuevo en coproducción entre Dynamic y TOEI. Visualmente cumple muy bien, a pesar de que empeñarse en recrear a los robots con CGI cuando todo lo demás es animación 2D a veces queda un poco pegote y hace parecer que estamos viendo los juguetes de Bandai en movimiento, eso sí, muy fluido. La trama quiere dar un paso adelante despues de tantos remakes y reboots y arranca 10 años despues de haber derrotado al ejército de Brutos Mecánicos, situando además la saga en una época más contemporánea. Los protagonistas se ven igual de jóvenes y lozanos,  que para eso sigue siendo un Shônen, aunque se quiere dar a entender que ha pasado un tiempo. Koji y Sayaka son ahora científicos jefes del instituto de investigación Fotónica, Su hermanito Shiro, ya más crecido, es ahora piloto de las Fuerzas de Autodefensa, equipadas con robots mas pequeños y modernos, herederos de la tecnología de los Mazinger, el otrora pandillero Boss y sus compinches son ahora orgullosos propietarios de un popular restaurante de Ramen, el siempre serio Dr Yumi es Primer Ministro de Japón y la Energía Fotónica se ha convertido en la fuente del progreso y desarrollo de casi todo el planeta. El escenario está dispuesto para que se enfrenten a un nuevo reto, y ¿cual puede ser la forma de superar la amenaza que representó el Dr Infierno y sus robots megatochos?
Pues... traerse de vuelta al Dr Infierno y sus robots megatochos de una dimensión paralela, y de paso, hacer aparecer en escena otro robot aún más megatocho...

Ese es para mí el punto más flojo de esta nueva historia. El robot nuevo megatocho, el famoso Mazinger Infinity, o tambien llamado Goragon, se supone que es otra creación de los antiguos Mikene, enterrada bajo la roca del emblemático Monte Fuji, que siempre aparecía al fondo tras el Instituto de Investigación Fotónica, base de Mazinger Z. Y su trama resulta más interesante, la posible amenaza que representa, su conexión con el origen de los Brutos Mecánicos, e incluso del mineral Japanium, su caracter cómo canal de conexión entre dimensiones paralelas, habría dado para sostener la historia por si sola, que al igual que proyecta al exterior una IA de aspecto humano, Lisa, (que se convierte un poco en el Deus Ex machina de esta película, porque lo hace todo menos luchar ella sola con los Brutos mecánicos) podría haber generado su propia fuerza de robots de combate Mikene, todos forjados de puro Japanium y energía Fotónica, que supusieran entre todos la amenaza de esta historia. No era necesario recurrir a los villanos de siempre, aunque sean de un mundo paralelo, porque el impacto argumental es mucho menor. Se acepta que es la ración de necesario fanservice, y así volvemos a tener al Dr Infierno, Ashler y Brocken dando por saco, aunque el rollo de que vienen de otra dimensión apenas se profundiza. Imagino que habría una serie de ideas relacionadas que se debieron quedar en el guión original, como se puede apreciar en detalles como que los todos los Brutos Mecánicos, que son los clásicos,  parecen llevar acoplado un extraño dispositivo cuya función no es explicada. Otro detalle para el fan veterano es la aparición de Boss y su panda a los mandos del Boss Borot, y de los dos científicos supervivientes del famoso trío original (uno fallece durante la serie) protagonizando junto a Boss los momentos más cómicos de la cinta. Se echa de menos a Afrodita A, y la forma en que la "sustituyen" con el grupo de "Chicas Mazinger"a los mandos de las robots Venus-A con sus coreografías sexys y sus misilazos pechugones, dejan bien claro la idea que de los robots femeninos (y de las mujeres en general) ha tenido siempre Go Nagai. En ese sentido  los personajes femeninos de esta cinta son un compendio de gastados clichés sobre el lugar que le corresponde a la mujer. Sayaka, por muicho que esté al mando del Instituto Fotónico, acaba haciendose a un lado junto a una embarazada y anulada Jun, a aguardar resignadas, porque su papel en esta historia es ser "las esposas"  En fin...

Una de las primeras cosas que hizo arquear la ceja a los veteranos, y me incluyo, es el rediseño de Mazinger, reinterpretando su diseño clásico con detalles de tecnología más "moderna" o lo que hoy entendemos por futurista, llenando el diseño de placas móviles, que le da esa apariencia de "roto" que a ratos se ve raro. Personalmente creo que el diseño de Mazinger es un legado de aquellas series de los 70, y puede ser reflejado con un mayor grado de detalle sin perder su estilo. Igual que el dseño de los Mazinkaiser no me convenció por excesivo y recargado, y el de Shin Mazinger, porque en su empeño por parecerse al del manga de los 70, se veía un poco anticuado y por momentos hasta feo. Y  en la película se aprecia una modernización del look de todo el lore de ese universo, con un Mazinger que parece realmente que solo es 10 años más antiguo que los modernos robots de combate del ejército. Mientras que los Brutos mecánicos se han querido dar un look algo más antiguo, y donde Mazinger muestra cientos de placas hexagonales, ellos muestran millones de remaches.
Los Brutos Mecánicos, por su parte, son el factor fanservice más claro, pero debido a que quieren sacarlos a todos de golpe, y que la mayor parte de la película es paja metafísica y filosófica (qué daño hizo Evangelion, dios mío, y sobre todo los que no entendieron la broma) No da tiempo a presentarlos adecuadamente, a la altura del carisma que tenían muchos de ellos, y los ves pasar a toda hostia ante la cámara, mientras atacan Tokyo, o mientras Mazinger los machaca, que es casi un "a ver, poneos en fila, que yo os echo toda la artillería" Son igualmente escenas de una acción trepidante, pero como fanservice lo veo algo fallido, porque el espectador nuevo no los conoce, y para el veterano son casi un visto y no visto. Teniendo además en cuenta, que el peculiar diseño de cada uno de ellos solía responder a circunstancias de las tramas de cada episodio, que aquí son inexistentes. El que más le dura es Garada K7, y claro, sabe a poco, porque son robots que en la serie tuvieron un episodio entero para desarrollarlos uno a uno. Por esto creo que para esta película nueva hubiera estado bien pasar a crear unos cuantos nuevos, guardianes del Goragon Mikene, teniendo todo el metraje para que el espectador los conozca.
Para ir acabando, creo que había bien material en esta película para haber hecho algo con más personalidad, y menos convencional. Una historia que hibiera supeusto realmente un paso adelante a nivel argumental. Como ya he comentado, la trama del Goragon habría dado para su propia película en la que los protagonistas se enfrentaran a los restos de la civilización Mikene encarnados en este inmenso robot , que estuviera siguiendo una programación introducida hace miles de años por una civilización ya desaparecida, para crearse un ejercito de guardianes y conquistar la tierra para sus ya fallecidos amos, lo que habría dado un punto trágico muy interesante y una reflexión sobre las carreras de armamento. Y siguiendo esta misma línea, otra trama interesante habría sido, ya saliendonos de esos elementos tan fantasiosos y centrandonos en la ci-fi de robots gigantes pura y dura, mostrar a un Koji Kabuto más mayor, realmente envejecido, y defraudado por la tierra que el ayudó a proteger, que ha caido en una espiral demencial de proliferación de armas robóticas, creandose una nueva situación más peligrosa que la antigua si cabe, porque ahora hay mútiples amenazas, todas atrapadas en su juego de poder por el control del planeta. Personalmente, la idea de que tras la derrota del Dr Infierno, el mundo se ha unido en el uso pacífico de la Energía Fotónica es caer en un buenismo que no tiene mucha base.

En cualquier caso, si nos centramos en el puro espectáculo, la película funciona muy bien con todos los públicos, dejando bien claro que hablamos de la serie de Super Robots con mayúsculas que dió despegue al género. Mazinger aparece poderoso, imparable, épico y enorme.  Muy recomendable para verla con tus crios si eres de nuestra quinta y quieres que les impacte como te impactó a tí.

lunes, 10 de septiembre de 2018

Y Viva Dios, ya de paso!

La última que ha soltado el fulano este que se ha puesto al frente de los Gaviotos, el tal Casado, que se empieza a poner al nivel de Riverita en materia de declaraciones pedantes y meadas fuera de tiesto: Ahora nos sale conque en este pais habría que decir más "viva el Rey" de forma coloquial en la calle y eso, como una muestra de "salud democrática"


Imagino que lo vé como otras expresiones patriótico-festivas típicas de sociedadas "más saneadas" como el "Vive la France!" de nuestros vecinos galos, o el "Good Save the Queen" de los británicos. Esta comparación tan naïf tiene una enoooorme grieta, y es que ambos paises han pasado por procesos que el nuestro, sencillamente NO. Y además no han tenido que ver sus símbolos nacionales secuestrados por una facción que dominó el pais de forma tiránica durante casi medio siglo para luego irse de rositas como si no hubiera pasado nada. Gérmen todo esto, precisamente, de mucha de la problemática actual, porque arrastramos un gusto muy malsano por la corruptela, por el abuso de poder, y sacamos la vena reaccionaria a la mínima, y eso es porque la tenemos bien entrenada. No digo que antes no hubiera, pero sí que durante muchos años tuvo un buen sustrato donde agarrar.


Y no olvidemos otra cosa, a dia de hoy, precisamente por la deriva que tomó Inglaterra, casi es más popular la versión de Good Save the Queen de los Sex Pistols. Y en Francia, cuando más alto y claro se escuchó gritar "Vive la France" fué cuando acababan de guillotinar a sus reyes, sí que a lo mejor el amigo casado debería revisar un poquito sus clases de Historia. Pero claro, esa no es la Historia que él y su gente tienen metida en su programación.


Este tio vive en otra realidad. la de la derechaza que nunca perdió una guerra, que "salvó a españa del comunismo", cosa que "este pais de ingratos nunca les agradeció", y que luego fué "arrancada del gobierno por un atentado montado entre ZP, la ETA y los marroquies". Hartitos estamos muchos ya de la película que se vienen montando desde el 36, donde ellos son los buenos y el Rey un servidor del estado, el Valle de los Caidos es un monumento a una victoria y las cunetas de este pais están llenas de "señores que tambien mataron mucho", pero a los que ahora están dispuestos a perdonar porque, oye, que narices, ya ha pasado mucho tiempo y "no hay que remover el pasado". Si este pais elige democráticamente a sus representantes ¿qué narices hace a dia de hoy toda una familia, con cargos y títulos otorgados porque patatas, mantenida con el dinero que tambien se usó para rescatar a los bancos y no al ciudadano en plena crisis provocada por esa misma derechaza de la clase empresarial y financiera? Si fuera un poco retorcido diría que todo el pifostio de Catalunya y la forma en que muchas luchas sociales como la obrera, la de la inmigración, o la feminista, se han llenado de gilipollas que las revientan desde dentro convirtiendolas en algo reaccionario y fascista que al ciudadano medio le da hasta yuyu, es parte de una estrategia de la derecha para que todos les veamos como la alternativa al caos, vamos, su puto discurso de toda la vida.


Así que pablo, compañero, apaga la tele que vives en un anuncio de Campofrío, pero es normal, rodeandote de tanto chorizo.

sábado, 8 de septiembre de 2018

Una tercera opción muy Macarra

Estaba pensando el otro dia, que sobre el tan traido y tan llevado tema de las pelis y series de TV de género superheróico, que, sí, hoy dia ya podemos hablar de género como tal (cuando era crio, solo estaba El Increible Hulk y las pelis de Superman) la cosa está totalmente polarizada en torno a Marvel y DC.  Las dos grandes del sector. La una, que cuenta con el favor de público y crítica, sobre todo por el enfoque que ha llevado siempre, desde que sus comics nacieron en los 60, de cercanía con el lector, reflejado en sus actuales andaduras audiovisuales, y la fundacional DC, la que estableció años antes, en los 40, el género como tal, con sus personajes, sus arquetipos mas bien, de conceptos y nombres absolutamente redundantes, con su fuerte influencia de la novela Pulp, que ya se habían quedado anticuados cuando nació Marvel, lo que les llevó a reciclarse en varias ocasiones, con etapas bastante interesantes, sobre todo la de los 80, y que en su aventura audiovisual han alternado grandes aciertos con extrañas apuestas por tirar en todas direcciones, aun con notables hallazgos a nivel visual y solo les falta hilar esto en tramas que enganchen.
Y eso que desde que Warner posee los derechos de la editorial lo ha tenido teoricamente mas facil que Marvel , que desde los 90 habia tenido sus licencias desperdigadas por varias productoras, que iban haciendo con ellas de su capa un sayo con desiguales resultados. En esos años, lo que hoy dia están logrando Marvel y DC no pasaban de ser los sueños húmedos de los frikis de la época.
Pero nos olvidamos de que aunque en su dia fueron las dos mas grandes en papel, y hoy lo son sobre todo en las pantallas, no son las únicas editoriales de referencia, ni los superheroes el único campo donde el comic tiene potencial para ser llevado al  terreno audiovisual De hecho, la que para mí fué bastante tiempo la favorita, ni siquiera es nortamericana, sino británica, y la conocí de la forma más apropiada: A ritmo de Heavy Metal.

Corrían mediados de los 80 y yo ya gastaba unos 12-13 añitos. Aún leía sobre todo tebeos de Bruguera y mi consumo de comic marvel se reducía a la colección G1 de Transformers. Los superheroes no me entraron por los ojos hasta que descubrí los Annuals de Arthur Adams.  En esos años tambien me habia ido juntando con los Jevis de la clase en mi colegio, y a hojear las revistas musicales como la Heavy Rock o la Metal Hammer, que las sacaba MC Ediciones. Esta editorial en un momento dado se hizo con los derechos de la editorial inglesa Fleeetway, rebotados de Zinco, la que tambien tenía entonces los comics de DC. Fleetway era la editora de la revista 2000AD, que nació en los 70, en plena convulsión de la crisis de esos años, y junto con la explosión Punk, se convirtió en un reflejo de las inquietudes de los jóvenes británicos, donde se estrenaron muchos hoy consagrados como Alan Davis, Moore, Gibbons, John Wagner y Carlos Ezquerra, Alan Grant, Ian Gibson, y posteriormente, Coleby, Bisley, Langley y otros muchos más.

Estos comics, con ciertos ecos de los superheroes americanos, y de algunos clásicos comics ingleses de aventuras como el futurista Dan Dare,  eran algo así como la respuesta británica, de unos ingleses muy cabreados con la crisis de los 70, el incipente Tatcherismo y los Neocons, en forma de bofetada a mano abierta con un guante de cuero con tachuelas. Todo muy Hard Rock. Eran los años de aquella primera crisis gorda de nuestro insostenible modelo de sociedad consumista, la crisis del petroleo de finales de los 70, que alcanzó a todos los ámbitos y dejó clara esa dependencia tan pegajosa, y que en Australia inspiró a George Miller para crear a su héroe postapocaliptico Mad Max. Y fué precisamente una fantasía tan oscura y desesperanzadora una de las inspiraciones para lo que acabó naciendo en los comics de Fleetway. Todo un universo futurista negrísimo, hiperviolento y cargado de mala leche.

Se han hecho un par de intentos de llevar al cine a su personaje más emblemático, el Juez Dredd, que es un poco la carta de presentación de un universo entre el Cyberpunk, el Heavy metal, la parodia descarnada, y las autorreferencias a la cultura pop británica. Un mundo futuro postnuclear, donde los EEUU quedaron arrasados por la guerra atómica y en Marte se libraron las guerras ABC (biológicas, átomicas y quimicas) a cargo de ejércitos de duros y poderosos robots. El mundo exterior está contaminado y  a merced de bandas de peligrosos mutantes  producto de la radiación. Mega-City1 es una de las megaciudades donde sobrevive la civilización, entre modernos edificios inteligentes, bloques masivos que tienen la población de distritos enteros, delincuencia fuera de control, bandas equipadas con armamento de las viejas guerras, y en medio de este caos, como símbolo del nuevo orden que intenta mantener todo unido, los Jueces como fuerza policial que legisla y ejecuta. Una visión que impresiona por lo cerca que estamos de acabar cualquier dia dejando en manos de un cuerpo así la seguridad de nuestras ciudades.

Pero el universo creado en la 2.000 AD es mucho más, cazarrecompensas mutantes como Johnny Alpha y sus Strontium Dogs, veteranos de las guerras que arrasaron medio planeta como Rogue Trooper, los Guerreros ABC, robots veteranos a su vez de las Guerras de Marte, reclutados de nuevo para pacificar el planeta que sigue siendo un puto caos, o acabando en una empresa privada que los destina a toda clase de "trabajitos" como Ro-Busters. Y uno de mis favoritos, Sam Slade, "Robo Hunter", un eliminador profesional de robots criminales o que se han vuelto majaras, y con una vida tan disfuncional como cualquiera de las máquinas a las que se enfrenta, y que con los años acabó teniendo una nieta y sucesora quie heredó el negocio familiar, Samantha Slade. Pero hay más mundos, porque en la misma revista apareció el guerrero celta Slaine, amo del Espasmo de Furia  (Un Berzerker, vamos), cuyo periplo hasta unir a todas las tribus y clanes de Irlanda es una obra absolutamente épica, llena de magia, humor y hostias como panes. Halo Jones, que nos narra la vida de una mujer que busca su lugar en otra suerte de futuro distópico con mucho viaje espacial, o Némesis el Warlock, un caballero alienígena de aspecto entre dragon y demonio que en un futuro aún más distante se enfrenta al emperador de un tiránico Imperio de Terra empeñado en exterminar toda forma de vida alienígena de la galaxia.  (Cucú, Games Workshop, hola?)
Detrás de todas estas colecciones y otras más estaban (y aún están) los talentos de guionistas como John Wagner, Alan Grant, Pat Mills, Dan Abnett o Alan Moore, y dibujantes como Ian Gibson, Carlos Ezquerra, Dave Gibbons, Brian Bolland, Kevin O´Neill, Brian Talbot, Clint Langley o Simon Bisley. Seguramente muchos de estos nombres os sonarán del desembarco británico en las editoriales nortamericanas de finales de los 80 y principios de los 90, y fué sin duda gracias a la plataforma que supuso esta maravilla de revista punta de lanza del comic inglés.
Como dije, hasta ahora, el único personaje de este universo tan macarra en ser llevado al cine fué Dredd, primero en una gran producción típica de los 90, de acción facilona, buscando la calificación para chavales, más orientada al lucimiento de su protagonista, Stallone, que a contar una buena historia de Dredd. De hecho se cambia radicalmente el tono al tratar de convertirle en un héroe, cosa que no es en absoluto. A favor tiene que el gran  presupuesto y el diseño de producción permitieron hacer una recreación casi literal de lo que se veía en los comics, sobre todo la visión hipermasiva popularizada en esos años por Simon Bisley. Visualmente es brillante aunque un poco recargado, aunque tiene guiños como la aparición de un Guerrero ABC  y ese momentazo Jamón contra Jamón, de duelo de sobreactuación entre Stallone y Armand Assante, que dió para un montón de memes.
Por su parte la adaptación que se hizo muchos años despues, a cargo de una productora independiente con bastante menos presupuesto, resultó sorprendentemente mucho más sólida, un producto de acción trepidante y muy adulta, que ahonda mejor en los personajes, con un Karl Urban que es absolutamente Dredd, con su frialdad, su dosis de ironía, y sin quitarse el casco en ningun momento, Olivia Thirlby como la Juez Anderson, mutante y psíquica, aquí una novata en prácticas, y la lider criminal Ma-Ma, Lena Headey enorme como siempre. Aquí no les preocupó la calificación para adultos, así que es burra como ella sola, pero a la vez no se le va la pinza convirtiendo a Dredd o Anderson en los Vengadores, la tensión está muy bien llevada todo el rato, y el menor presupuesto, que no permite muchos alardes y le resta mucha de la fantasía que sí tiene el comic,  hace por otro lado que todo se vea más verosimil, empezando por la propia ciudad y los jueces, que ya no parece que vayan de cosplay como en la película de los 90. Todo se ve más cercano y peligroso.
Dado que ninguna de las dos películas funcionó en taquilla, la primera por chorra, y la segunda por su pobre promoción, vemos que el mayor problema que tendría explotar en Cine o TV el universo de la 2.000 AD es dar con el enfoque. Desgraciadamente el comic sigue arrastrando el sambenito y los clichés de algo para crios. Por ello el primer intento falló al querer convertirlo en algo de consumo facil, y esta segunda no logró atraer más gente a las salas porque  "si es un personaje de comic tiene que ser para crios" y la promoción se encontró con una serie de escollos. Y ahí está el tema, que si intentan llevar estos personajes y estas historias al mainstream se los cargan. Una suerte de Universo Cinemático 2.000 AD tendría que explotar esa oscuridad en su beneficio,  películas muy, muy gamberras, dirigidas a espectadores de 16 años para arriba, la alternativa un poco más adulta a lo que hace Marvel, parecidas al rollo que tienen las películas de Deadpool, pero más oscuras. Precisamente esa ambientación en plan Darks que viene aplicando DC en sus películas, mucha textura para historias que son puro Heavy Metal. Por supuesto, serían producciones a cargo de un equipo británico, con guionistas procedentes de la revista, y buscando la forma de conectarlas entre sí.
Una buena idea, precisamente por temas de presupuesto, sería aprovechar esta versión del universo de 2.000 AD de la película de Dredd, como parece que, efectivamente está ahora mismo empezando a producir Netflix, de momento un piloto y cruzando los dedos, y a partir de ahí ir sacando miniseries. Dredd, Strontium Dogs, Slaine, tal vez, y si la cosa prospera, ir ampliando con más títulos, más presupuesto, y plantearse el salto al largometraje. Al cabo de un tiempo, si se ha ido ganando la suficiente cantidad de seguidores y de ingresos, se podrían llevar a cabo películas, también exclusivas para estas plataformas, que por otra parte, estoy viendo que eventualmente se va a acabar convirtiendo en el modelo estándar en la próxima generación de espectadores. No quiero ser agorero, pero muchos indicios vaticinan el fin de las salas de cine, no de las películas, ojo, sino de este modelo de negocio, ya que se busca el consumo cada vez más individualizado y a la carta.

Fuera como fuere, lo cierto es que el universo de 2.000 AD sería una interesante tercera opción, a la hora de establecer el escenario de las peliculas y series basadas en comics. Una que lejos de intentar competir con las otras dos, se crearía un nicho de fans realmente fieles que le permitieran crecer de forma controlada. Todo esto, por supuesto, si se hace bien.  Yo, ya firmaba si me entero cualquier dia de que Netflix, HBO, o cualquier otra plataforma de pago, quisiera dar luz verde  a un proyecto así, si se confirma definitivamente, por ejemplo, la propuesta de serie de Mega-City One para TV, como punto de partida,  y encontrarme con un universo de series y películas de la 2.000 AD despegando de las viñetas a las pantallas. El anuncio de algo así habría que celebrarlo con una ronda de pintas de cerveza negra, escuchando alguna de Motörhead a toda castaña. Todo muy British.